Los 30 no son tan malos como los pintan

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Los TREINTA. 

Apunten... disparen... bang!

Yo quería hablarles del tiempo y la meteorología, pero no, tuvieron que votar a hacer daño.

Hablemos de los “taitantos“. Ese maravilloso club. Porque, como dice mi madre: “es mejor cumplir años que no cumplirlos”. Ella es todo amor y elocuencia (¿de dónde creen que lo saqué yo?) También dice que por cada año mío podría haber criado un gorrinico.  En eso estamos de acuerdo: eligió mal.

Tú no cumples los 30. Los 30 te cumplen a ti. Y vaya que si te cumplen. Te acorralan. Descubres que los domingos no empiezan a las 2 del mediodía, que las resacas son lo último que se pierde … y que “altas horas de la madrugada” pueden ser las 2 de la mañana (yo a los 20 no salía antes de esa hora).

Tus amigos empiezan a casarse o tener hijos. O mucho peor, eres tú quien se casa y tiene esos hijos. En mi caso aún me tengo que criar yo… ¡cómo para criar niños!

Tus padres “a tu edad” ya te tenían y la vida no es cómo te imaginaste que sería. Pero ¡¿qué narices?! ¿Y qué fumaste en la adolescencia?

Con los 30 perdí el “Carnet Joven” y con él los maravillosos descuentos. En un par de generaciones, si seguimos así, el susodicho “Carnet Joven” llegará a los 45 años. Es curioso el concepto de “joven“, pues realmente no tiene una edad definida. Me gusta relacionarme con gente de 40 o 50 años y decirles mi edad: “¡Si todavía eres una niña! ¡Aún te queda mucha vida por delante! ¡Eres muy joven, mujer!

No tengo pruebas empíricas que el metabolismo cambie con el cambio de dígito; no sé si los movimientos intestinales se vuelven más perezosos, porque en mi caso perdí como unos 95 kg de grasa inservible antes de los 30 (15 kg míos y el resto de mi ex novio del pueblo). Pero sí que es cierto que con los 30, gané en confianza. Sigo teniendo los mismos defectos, pero ahora dejo que los demás los aguanten.

Me niego a aceptar que existe eso que llaman “La CRI-SIS de los 30“. Sí, claro, y qué más. La crisis de los 30 existe tanto como los unicornios, los duendes y los hobbits. Mitos. Eso sí, los elfos sí existen. Es una excusa que se inventan algunos para irse con chicas de 20. Las mujeres no nos volvemos más locas en la treintena, no más locas que el resto del tiempo. No te puedes volver loca cuando ya lo estás.

Tampoco creo que exista “La crisis de los 40“. Para cuando los cumpla y sea hombre, os lo cuento.

 

Los 30 asustan, pero son son para tanto.

Los 90 son mucho peor.

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6 comentarios en “Los 30 no son tan malos como los pintan

  1. Jo

    Nunca mejor dicho! Tengo 32, estoy más guapa que nunca! Ligo más que nunca y mi confiranza se sale! Los hombecillos que hablan de las locas 30 añeras risa me dan, sí, risa! 🙂 Sigue escribiendo Mims!

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