Tinder Sorpresa

Pero siempre con amor
Estándar

Qué sí, que ya es hora que “suba el pan” y que os cuente todo eso que os gusta:

COTILLEOS.

De los buenos, de los jugosos, de los de señoras de portería. De los que corren y vuelan. De sonrisitas y miradas furtivas. De mi vida privada. Sin filtros de Instagram. Sin auto-censura. Sin sal. Sin calorías y sin azúcares añadidos.

No me gusta la “canela fina”, así que esto no tiene nada de canela.

Os daré pan. Os daré mucho pan. Del duro. Hacedme salmorejo con él, anda. Cuando acabe.

Como dice un amigo mío (y me encanta la expresión): “Abramos este melón”. Pero es que yo soy más de sandías. Abramos esta sandía.

¿Quién no ha abierto un huevo “Tinder” sorpresa? ¡Venga! No me miren así. Que ya sé que todos vemos los documentales. Que leemos el periódico para estar al día. Nadie cree en los horóscopos ni se fija en la prensa rosa. Y por supuesto: nadie sabe nada de Secret, right?

A otra con ese cuento, ¡caperucitas rojas! Sois todos lobos. Que ya me lo sé yo. Nos disfrazamos de tierna y dulce abuelita, pero somos peor que el lobo (qué gran turrón!). En fin. Que sí, que vosotros “no usáis esas cosas“. “Ay! Yo no! Me daría miedo quedar!” “Quita, quita, eso es para desesperados” “Ahí no puedes encontrar nada bueno” “Anda ya!” Aquí nadie la mató, pero todos se llevaron el cadáver.

Oye, no pasa nada por utilizarlo. Y pasa menos por hablar de ello. De hecho: yo NECESITO hablar de ello.  De la ruleta rusa del amor, de los huevos Tinder… y ¡qué huevos tienen algunos!

Ella es muy fina

Ella es muy fina

Pues sí, señores. He probado otras con mejor o peor suerte, pero es que lo mío con Tinder: no tiene nombre. Es la app del “anti-amor” y de la “anti-atracción”. No sé cómo lo hago, pero más que MATCH, lo mío es:

FIGHT!

Sí, acabo discutiendo. O me insultan. O me quieren secuestrar. O me llaman “gordita”. AB.SUR.DO.

¿Desde cuándo insultar es sinónimo de ligar? En una sola semana me llamaron: “egocéntrica”, “niñata”, “tarada”, “gordita grácil” (peso 54 kg, a todo esto) y no sé cuántas lindezas más. Y no digo más, por mantener el decoro.La gente está fatal.

Uno de mis huevos Tinder Sorpresa, venía con prisas. A los 3 minutos del Match y tras rechazarle amablemente un café, una merienda (jolines, era lunes y tengo VIDA), se ofreció interesadamente a recogerme en su coche a la salida del gimnasio a las 11 de la noche. TODO MUY NORMAL. Hola, no te he visto en mi vida, no hemos intercambiado más de 2 palabras pero ya me voy a ir contigo en tu coche, de noche. A lo que el muchacho avispado contestó que mal íbamos si no nos fiábamos de la gente con la que supuestamente tocaba fo**ar.

No sé qué letra pequeña de Tinder Sorpresa he aceptado  sin leer como para tener que irme a la cama con todos los MATCH que hago. Para eso cobro.

Otro se dedicó a insultarme. Que fíjate, le hablaba mucho de mí (respondí a sus preguntas). Otro me llamó “tarada” porque le dije que no podía quedar en 2 ocasiones. Caso aparte el que me llamó “gordita grácil”. Que decía que eso le gustaba a su ex-novia. A ninguna mujer le gusta ni le gustará nunca que hagan referencia a su peso. Nos volvemos LOCAS HOMICIDAS. A tu ex-novia tampoco le gustaba, amigo, por eso ahora es tu “ex”.

Y no puedo dejar de contar mi trauma de las 8 de la mañana. Un día que llegaba tarde al trabajo. Suena la alarma del móvil y… ¡POR DIOS! ¡UN PENE! (digo “pene”, sí, que pasa). Ahí, amenazándome desde la pantalla de mi móvil. El romántico empedernido, que tras relatarme su sueño, en el que yo era la dulce protagonista, concluye con: “y me he levantado así por ti” ¡ZAS! ¿Sabéis el miedo que tengo cada mañana desde entonces? En realidad, ninguno. Pero bueno, que: en qué momento, hijo mío, pensaste que eso va a tener un efecto positivo en mí: “Oh! Ven y ámame! Eres el hombre de mi vida!“.

Me ha pasado dos veces. Y no, no he cambiado de idea aún. En fin. Os contaría más anécdotas (tengo más). Pero prefiero dejar unas cuantas balas en la recámara. Nunca se sabe.

No sé si encontraré el amor en Tinder Sorpresa, pero oye, sacos de boxeo… ¡unos cuántos!

Si algún hombre me lee, le dejo aquí unos consejillos simples, (pronto redactaré un MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE DATING ONLINE- que para eso llevaba el Departamento de Calidad de mi antigua empresa-):

-Sé amable: no insultes.

-No insistas TANTO en los 5 primeros minutos. Ni en los 5 primeros días. Esto no es Grindr. Por mucho que te gustaría.

-No marees. Sé sincero o al menos no prometas nada que no vayas a cumplir. No somos Princesas Disney.

-“Manda fotos” cada día es un poco cansino. Pídele el Instagram, y ya las ves tú solito.

-No pidas el teléfono a la primera de cambio. Al menos espérate a la tercera de cambio.

-Y si alguien no te interesa: ¡next, please! (no necesitas herir sentimientos, no te hace más hombre, pero sí más capullo)

Y bajo NINGÚN CONCEPTO, NIN-GU-NO, ni aunque ella te lo pida: MANDES FOTOS DE TU PENE. Ni de tus abdominales. Un poco de clase, joder.

…. las demás las dejo para el Manual de Buenas Prácticas que os he prometido (y que se me acaba de ocurrir, btw).

 

Y este es el relato de mis aventuras en Tinder Sorpresa. Dónde me han salido más huevos que en Twitter. Va envuelto con mucho AMOR.

Por supuesto, lo mejor me lo guardo para mí.

JA.

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4 comentarios en “Tinder Sorpresa

  1. Manu

    Dejame contarte mi caso. Conocí a una chica por Tinder. Majisima ella, separada hacia unos meses. El pasado puente quedamos a tomar café y unas cañas. Desde las 7 nos dieron las 5 de la mañana. La acompaño a casa y se despide de mi. Al día siguiente, me escribe y me dice que esperaba que le hubiera insistido más en subir a su casa. Literalmente quería que la “hubiera empotrado” pero no me dio ninguna señal. Ahora no quiere quedar porque dice que mejor amigos. Algunos aún quedamos digamos que normales y algo caballeros, pero. . A veces es simplemente mejor decir lo que te apetece y que te rechacen o te digan que si. Todo es más simple. Por cierto, te digo desde que leí tu perfil en Tinder, jajajaja

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    • Ay, Manu. Si es que la gente está fatal. Y una loca es una cuerda bien tocada. A la próxima: mejor pedir perdón que pedir permiso. Bofetada vs Bonner (usted me entiende).
      Tendremos que seguir destapando huevos Tinder, a ver qué sorpresas esconden en su interior… :p

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  2. Pingback: Love bubbles |

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