Intervención

Intervention
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Holamuybuenasquétal.

Esta noche he decidido hacer lo que mejor me sale, o lo que cuanto peor me sale, mejor me va: reírme de mí misma.

Una amiga me ha llamado y me ha dicho: “yo siempre espero mucho humor negro de ti, pero, no sé si tanto”. Y es que muchos, amigos, han tocado a mi puerta estos días. Ellos no lo saben, pero entre todos me han hecho una INTERVENCIÓN. Que digo yo, que la próxima vez, os juntéis y vengáis a casa con un cartel o una sábana pintada. Es mucho más diver. Y así me llevo las hostias de una vez y no con cuentagotas.

Me encanta el concepto de intervención. No viene mal que, de vez en cuando, la gente que te quiere te de toques de atención y de intención. Acepto bien las críticas constructivas (luego voy por ahí amenazando con tirar marcos a la cara, pero no es verdad. NO-ES-VERDAD). Aunque si hay una intervención efectiva, al menos conmigo: es llevarme a deshojar margaritas con hielo. Muy efectiva de hecho. Se aceptan más invitaciones.

He estado un poco hater estos días, I know it. De hecho, me llamó el grinch de la Navidad y me dijo que dejase ya de robarle el puesto. A mí no es que me traigan carbón, no, a mí me regalan la mina en propiedad. La cuenca minera entera. He dejado León sin reservas.

También he estado leyendo mis tuits, y casi me ingresan por intoxicación venenosa en el hospital. He encontrado dos sierpes, tres setas y varios frascos de cicuta por ahí escondidos.

Los directores de pelis de terror me han ofrecido papeles protagonistas. Y la niña del exorcista le ha dicho a su madre que tiene pesadillas conmigo.

Me ha escrito Steven Seagal, que deje de ser tan letal. Luego, Chuck Norris, que le deje de mirar tan mal.

Soy una tía chunga, amigos. Y lo peor es que no me he dado cuenta. Me han tenido que tirar de las orejillas. Y oye, pues que tienen razón.

Las Navidades me sientan fatal. Por supuesto NO voy a contar- aquí- el por qué, eso lo guardo para el (futuro) terapeuta o para quien me lleve de margaritas y mezcal. Creo que el año que viene las celebro por lo civil. O que me salgan a devolver. O hiverno.

Pero bueno, que ya he retirado el disfraz del “Castigador“, y que me voy a dedicar a relajarme un poco “un mucho” y a la sanísima costumbre de generar endorfinas: sola o acompañada (me refiero a salir a correr, mentes sucias).

Prometo no morir de acidez y no mataros tampoco. Sigo siendo maja.

Creo.

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