Los imperdibles

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Puedo escribir los versos más alegres esta mañana;

Puedo…por ejemplo….

Hablar de esos curiosos objetos en los que nadie suele reparar: los imperdibles.

¡Hablemos de los imperdibles!

Según la RAE un imperdible es:

1. Adj. Que no puede perderse.

2. m. Alfiler que se abrocha quedando su punta dentro de un gancho para que no pueda abrirse fácilmente.

Llevo un tiempo a vueltas con este concepto. Y me río sola y pienso: ¡es tan jodidamente fácil perder un imperdible! De hecho, ¿soléis encontrarlos cuando los buscais? Por que yo no, de hecho los llamaría “escondibles” o “escapistas” o “DóndeCoñoLosDejéLaÚltimaVez”.

Un imperdible, cuando lo tienes, hace bien su trabajo. A veces pincha que da gusto. Todos hemos deseado autopista directa al infierno para el inventor cuando nos hemos clavado uno. Joder. Y normalmente suelen encontrar la manera de pincharte. No sabes cómo, pero los muy hijosde (su inventor), lo hacen bien.

Puedes vivir mucho tiempo sin acordarte de un imperdible, de hecho te acuerdas de su existencia cuando lo necesitas de verdad. Y entonces es cuando viene el DóndeCoñoLosDejéLaÚltimaVez. Pero están AHÍ. Sí. Donde los dejaste por última vez. Y siguen ahí, te miran con cara de alfiler, no se quejan. Te pinchan. Maldices. Pero cumplen con su trabajo.

Sigo pensando que es tremendamente fácil perder un imperdible. Por lo que su nombre me hace mucha gracia. Y el muy jodido me pincha, para que no me vuelva a reír de él.

Todos hemos perdido objetos de valor o a los que teníamos cariño. Pero perder un imperdible, bueno… con suerte te das cuenta. Nadie repara en ellos. Hasta que los necesita. Son simples. No hay mucha ciencia en un imperdible (pero sí mucha mala baba en su punta). A los alfileres les gusta jugar a esconderse en un pajar. Un imperdible no. Se volatiliza, sólo cuando lo buscas.

La última vez que vi un saquito lleno de imperdibles, lloré. (No es que se me lanzasen todos a una, no, mi vida no es una peli de terror de serie B. Al menos no el 75% del tiempo. –El ataque de los imperdibles asesinos-). Lloré porque estos pequeños seres metálicos con mirada de alfiler y muchas ganas de clavárseme en la piel, me inspiraron algo. (Nota mental: un día debería escribir un guión sobre imperdibles asesinos, nazis y oxidados. Y zombies. Porque siempre deben aparecer zombies. Y punto).

Reflexionemos. Los imperdibles. Podrías vivir sin ellos. Puedes. Inténtalo. Hazlo. Pero seguro que en algún momento los necesitas. Uno nunca sabe cuando, pero siempre siempre, en algún remoto 29 de febrero, los necesita. No molestan, apenas ocupan espacio (mental). Pero siempre están ahí, en su lugar (aunque te vuelvas loco y DóndeCoñoLosDejéLaÚltimaVez). Te esperan. No se quejan. Te ayudan. Y no te reprochan que por qué confiaste en un alfiler la última vez. No. Posiblemente te pinchen. No lo hacen a malas. Seguramente necesitabas ese “pinchazo” para darte cuenta que algo no lo estabas haciendo bien. Los “usas”. Te salvan el día. Luego los dejas en su sitio. Y ellos te esperan, con metálica paciencia, a que vuelvas a necesitarlos.

La vida sigue y tú te olvidas de los imperdibles. Total. Tienes mucha fiesta en el pajar buscando a los alfileres como para pensar en ellos. Pero los vuelves a necesitar, y te acuerdas de ellos. Ja. Sólo te acuerdas de los imperdibles cuando los necesitas. Y como son bastante “perdibles” y “DóndeCoñoLosDejéLaÚltimaVez” te vuelves loco buscándolos. Hasta que reparas en que están en el mismo lugar dónde los dejaste la última vez.

Que por algo se llaman imperdibles. Ellos no tienen culpa que a tu memoria le caigas mal. Y los usas. Te pinchan. Pero te salvan el día. Luego los dejas en su sitio. Y ellos te esperan, con metálica paciencia, a que vuelvas a necesitarlos.

Los imperdibles. Ahora sonrío cuando los miro. Los he dejado a la vista, para que me pinchen lo menos posible y sobre todo, para que no se les ocurra irse a DóndeCoñoLosDejéLaÚltimaVez. Tengo mucha suerte.

He entendido que los imperdibles son importantes. Y no quiero recurrir a ellos sólo cuándo los necesite. Hasta me gusta cuando se me clavan en la piel. He entendido que lo pequeño: Es muy grande.

Los imperdibles enganchan.

Y por supuesto, en ningún momento estuve hablando de ellos.

🙂

Imperdibles

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