Sexo, mentiras y cintas de video

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…en el Reino de OZ.

Tenía pensando escribir(os) hace 3 meses, también hace 2 y luego pensé que para qué. Pero aquí me tenéis: para el “QUÉ“.

Sigo con las patitas colgando y vengo a contaros que se cuece en el mágico Reino de OZ (Australia). -Básicamente nos cocemos nosotros los días que hacen 38/40º, que aquí el sol nos odia a todos-

Palomitas.

Sex, lies and videotapes.

Sexo

Si queréis hablamos del sexo de los ángeles, porque del mío ya hemos terminado.

En serio.

Qué no, que no bromeo. Con esto no bromeo. Aquel estereotipo del “Australiano -surfero-tío bueno“, pues no sé, andará viajando por Europa, porque yo aquí no lo veo. Y pensé, pues será Melbourne. Pero nada, en Sydney tampoco. Nos han vendido algo que no existe. Los únicos “australianosurferotiobueno” que vi fue en la conexión de vuelos en el aeropuerto de Manila, antes de llegar yo a las antípodas. Y aún los ando buscando.

Imagino que los 10 que existen los tienen viajando por ahí, esperando que creamos que SON todos ASÍ. No way.  Después de varios meses, y por hacer un poco de trabajo de campo, sólo por vosotros, no por mí, volví a Tinder (oscuro pasado).

3 días he durado. Me voy a dar al celibato. A lo loco.

Oí que muchos australianos las prefieren asiáticas. Especialmente aquí en Melbourne. Creo que me están empezando a atraer hasta a mí. Las asiáticas, claro.

Siempre nos quedarán los Quokkas.

Mentiras

(que sí, en serio, no tengo mucho más que decir del tema anterior… es muy triste, lo sé).

(todavía no)

(Ni tampoco ahora)

Más que mentiras, diría “clichés” o “expectativas“. Todos tenemos la imagen del Reino de OZ, Australia, como la tierra prometida. Donde se vive muy bien, te haces rico en seguida, hay miles de millones de oportunidades y todo es requetechiripitiflautico y mejor que de donde sea que vengas. El aire es más airoso, todo el mundo es muy feliciano y explotas de júbilo instantáneo. Venga, no.

Y he de admitir, y admito, que yo fui la primera atraída por la luz brillante hacia el imperio del sol que te quema la piel sin piedad. Hacia el maravilloso Reino de OZ. Venga, no.

El famoso “gato encerrado” siempre está ahí, encerrado (pobre, nadie lo libera, pero todos sabemos donde está, ¿dónde? Ahí). Pues sí, es verdad que se vive bien en el Reino de OZ (los australianos, claro), que hay dinero y que se gana más que en muchos países (los australianos, claro), que hay muchas más oportunidades (para los australianos, claro) y que todo lo que no es venenoso, es ponzoñoso (los australianos, claro).  Venga, no.

Es verdad o mentira a medias, según lo mires. Y según quien te lo cuente. Y según el nivel etílico de tu sangre. Eso también. Venga, no.

No olvidemos que: 1. somos inmigrantes (todo es un pelín más difícil), 2. nuestros visados temporales nos complican aspirar a empleos un poco más cualificados, 3. muchos somos “casual” en nuestros empleos y aunque el salario por hora es mucho más amplio que lo que se gana en España (por decir un país cualquiera) no nos dan las suficientes horas como para a veces, tener UN salario. Por lo que: 4. Tienes varios trabajos. 5. No tienes vida porque trabajas mucho o no tienes dinero porque trabajas poco. 6 TODO ES MUCHO MÁS CARO. 7. En especial la vivienda y el alcohol. Así que 8. Por mucho que cobres, posiblemente ahorres muy poco. 9. O bien para viajar o bien para pagarte el siguiente visado. Con lo que 10: en resumidas cuentas, NO te haces rico.

Venga, no.

Dicho todo esto: hay oportunidades. Y no se vive mal. Hay gente a la que le va muy bien. Hay gente a la que le va mal. Y luego estoy yo, que os lo cuento.

Pero al final, como todo, se trata de buscarse la vida.

Y sonreír mucho.

(¿es buscarse la vida sinónimo de buscarse el pulso? Pregunto)

 El Reino de Oz mola, sólo que no quiero que vengáis. Lo quiero todo para mí. Venga, no.

…Y cintas de video.

(no, nada de sexo, aquí tampoco)

Lo de “cintas de video” es una licencia poética que me he tomado (como si fuera una copa) haciendo referencia a algo que me maravilla sobremanera del Reino de OZ. Me fascina. Y es el amor por lo vintage y lo viejuno. Más allá que cualquier mercadillo de baratijas de Montmartre o el puesto más rancio del Rastro madrileño.  Los australianos siguen teniendo sus tiendas de cintas de video, cedés, elepés, radiocasetes, disquetes, vinilos, juguetes, cachivaches, antiguallas y yo creo que hasta de jeroglíficos si pudiesen. Pero no me entendáis mal, el mercado no es algo simbólico, como una tienda en un barrio moderno para aparentar… es que a ellos lo viejuno les gusta de veras. Hay muchas tiendas así. Tierra extraña esta de OZ. Hasta ellos visten muy a lo viejuno, con su ropa raída y descuidada.

Otro día os hablo del estilo de vestir australiano. Es lo más parecido a vestirse con “lo primero que encontré por ahí” estando seriamente afectado por alguna sustancia y en pleno ataque de enajenación mental.

Pero otro día, que yo ya me duermo.

Venga, no.

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Paciencia, Fé y todos los dramas sin querer**

Skyline Melbourne
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A ver. Yo hoy iba a escribir sobre lo que implica buscar piso en otra ciudad (es decir: buscar piso en Melbourne). Pero antes quiero hablaros de mi superpoder: soy capaz de convertirlo todo en un DRAMA. ¡No! ¡Qué digo! Un DRAMÓN, de los de cientos de paquetes de pañuelos deshechables y kilos de helado.

“Australia es un país en el que se tarda más tiempo en encontrar casa que trabajo.” Qué majos, todos.

Voy a hablar de 3 elementos básicos para la vida moderna melbourniana: CBC (Casa, Bici, Curro). 

Hoy me centro en lo de la Casa. Más que nada es porque llevo 6 días en Melbourne y me estoy volviendo del derecho (del revés ya estoy) de buscar las 3 cosas a la vez. No, NO se puede todo.

Si os han contado que en Australia es todo muy caro, en especial alquileres y transporte… ¡os han contado bien! Yo venía con la idea de ahorrar un poquitín al ppio tirando de webs como HelpX. Y bueno, en teoría sí que es verdad que ayudan: casa, comida y wifi por trabajitos casuales. Lo malo: es que apenas hay en las ciudades, te tienes que desplazar. Muchos son granjas o casas en la distancia. Yo he tenido tan buenísima suerte que mi HelpX pasó de mí y he estado 3/4 días en casa de su madre en un pueblecito alejadísimo del centro (Creswick).

Lo bueno: la señora me llevó a ver canguros, wombats, alpacas, ñuus, cocodrilos, koalas y quokkas. Y ya por eso ha valido mucho la pena. (QUOKKAS, al 4º día, ¡sí señor! pero no vale porque no he podido tocarlos aún…)

Lo malo: estoy a 1:30h de la city y así no hay quien se relacione, entregue CVs, visite pisos o vea ser vivo (miento, vivo rodeada de una gata, muchas arañas, caracoles serranos y pájaros canturreantes).

La experiencia ha sido un poco MEH. Lo dejamos ahí, pero sin duda: he ahorrado pasta. Además, la señora me ha regalado un secador de viaje. No sé, no preguntéis.

Sobre las webs de buscar piso: la top es Gumtree, más que nada porque es gratis (mis 2 palabras favoritas a partir de ahora. No me digas TE QUIERO, dime ES GRATIS), y porque puedes contactar con la gente y tener su teléfono.

Otras webs como Flatmates son un coñazo, más que nada porque TIENES QUE PAGAR (25$ por 10 días) y porque si no te manda 30 e-mails al día, no es flatmates. Es SPAMeadora total. Y lo que jode es que te manda cosas super molonas que no puedes catar (contactar) porque no pagas. ¡MALDITOS!

Y ahora hablemos del mal, de lo peor, del horror: LOS PISOS PATERA. De estas cosas que sabes que se dan en Lavapies, pero nunca has estado en uno, o que te cuenta la portera, de la vecina de tu tía abuela que “ahí viven 2 familias de Ecuador y que comparten con otra de Pakistán y además tienes 3 perros y 2 bonsais”, te lo comenta así por lo bajini, con gesto de desaprobación y algún desaire.

Pues señores, ay. Yo voy a ser uno de esos bonsais.

Ahora mismo, sin trabajo, lo que prima es el ahorro. Para que me entendáis: Melbourne es un conglomerado de edificios altos y otros edificios e iglesias chulas en el centro o CBD y Docklands y luego están los barrios residenciales, alrededor. Son de casas bajas y tienen mucho encanto. Yo quiero vivir en uno de esos: Carlton, Brunswick, South Melbourne, North Melbourne, Fitzroy… Lo malo de vivir ahí es, eso, el segundo punto: EL TRANS-POR-TE. Hiper mega über super caro. Y me quedo corta. Sangras al pasar la Myki Card (tarjeta de tte recargable).

Está la posibilidad de la bici, eso también, pero aún no tengo. Será, espero, lo tercero que consiga (después de las otras 2 CC).

De todas maneras, está montado todo de tal forma que vivir en el centro sea más barato, sí, pero un piso PATERA. Lo más normal es que hayan muchos ojos rasgados asiáticos compartiendo contigo. Pero hay de todas las nacionalidades porque esto es una torre de Babel.

Y he aquí el MUNDO PISO PATERA. Porque es un mundo y yo sólo he rascado un poquito la superficie.

(Ahora mismo me río yo de lo que me quejaba hace poco más de un año cuando buscaba piso en Madrid… BUAH, BONITA, no sabías entonces lo que te esperaba).

La mayoría de los pisos pateras no son feos, no, ni siquiera viejos, no señor. Que va. Son complejos de lujo con su gym privado, su spa, su piscina cubierta y sus BBQ en la terraza y con vistas que flipas. Me recuerdan a las colmenas de Resident Evil (zasca, qué comparación). Imaginaos edificios de 32 plantas super modernos de reciente construcción, en el centro del meollo, con todos sus extras. Molones y modernos. Pues bien, esos pisos son aprovechados al máximo: hasta duerme gente en el salón. Y llaman “private room” (por los co**nes) a colchones separados por cortinas o cartones. No miento, no. Mirad:

Piso pateril

Y no es de los peores, seguro. Pero así lo anuncian en las webs. ASÍ. Y he oído cosas escalofriantes….

Luego está el “tienes intimidad pero no”: roomshare. Lo más normal es compartir habitación-tócatelafiga-como si tuviéramos 10 años. Y va a ser casi la opción que elija para el ppio.

Voy a ser un bonsai. Yo, feliz e inocente de mí, creía poder hallar el santo grial, la BBB de las habitaciones melbournianas: la private room barata y céntrica. Qué lista yo. Qué cándida. Qué inocente. Pobre ilusa.

Seré un bonsai. Pero dentro de lo malo, estoy escogiendo habitaciones bonitas con escritorio y poca gente con la compartir en total (las hay de 2 literas en una habitación) y en barrios molones pero MUY cerca del centro.

Os iré contando desde mi tiesto.

 

Quien no se consuela

Quien no se consuela

Mims en Quokkalandia

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Escribo ahora mismo sentada en una caja de cerillas en Manila (bueno, a esto lo llaman avión… en mi idioma no se llamaría así) y que será mi casa por las próximas 8 horas. OCHO LARGAS HOOORAS.

Madre mia, tengo el cuerpo escombro. Vengo de otros 2 vuelos matadores: en el primero pedí el comodín del gintonic, 3 horas a Londres y en el segundo pedí el comodín de la pastilla pa´dormir, porque 13 horas en otra caja de cerillas de Londres a Manila, no se aguantan así como así.

Añadamos a eso 3 dulces niños rubitos en los asientos de delante. Y así es como PAL (Philipino Airlines) debería entrar en la lista de procesados por crímenes a la humanidad.

En fin, que no sabré ni como me llamo cuando llegue. De un avión a otro y tiro porque me toca. Y corriendo en las escalas. Turbulencias y ya inmersa en un clima inglés parlante (que una aquí también vino a mejorar su inglés EH).

Hubiera querido escribir todo esto en los días previos a mi marcha, pero oye, se dio la casualidad que salí a tomar una caña y me lié. Y es que me he pasado 2 semanas de despedida en despedida, de caña en caña y de juerga en juerga, tanto que podría opositar para la plaza de Masiel.**

Ha sido emotivo, bonito y exhaustivo.

Y me he venido a la otra punta del planeta, porque no aguantaba el ritmo, eso también.

Queda poco para llegar a Melbourne y empezar una nueva “aventurilla”. Puesto que mi vida no tenía emociones suficientes, pues nada, decidí que mejor me piraba al otro hemisferio para ver qué tal se vive boca abajo.

Espero que no se me suba mucho la sangre a la cabeza, que me pongo muy tonta.

En realidad, para los que no me conozcan demasiado, lo de “oye, que yo me quiero pirar a Australia/NZ” no ha sido un capricho de última hora. No ha sido una rabieta. Es un sueño del que llevo hablando hace años. Y parece que hasta que no lo he conseguido no he parado (cabezota que es una).

Esto de cumplir sueños da un poco de vértigo, pero sólo un poco (sobre todo si miras ahora mismo por la ventanilla y ves que sobrevuelas a 10.000 pies de altura). No, ahora en serio, esto me asusta y me encanta a partes iguales. Que supongo que de eso se trata. El miedo y la adrenalina le da un puntillo, no creáis. Y es que culo inquieto SE NACE ( y SE HACE, ¡qué narices!).

No sé qué me deparará el mañana (o esta misma mañana) que ya no sé dónde vivo, pero sé que aunque vaya mal (que no), siempre será para bien. Al fin y al cabo, estoy tan harta de acumular cosas que se me ha ocurrido que voy a acumular anécdotas, aventuras e historietas. Para ser la pesada de turno, esa que todos miréis en plan: “ñiñiñiñi”. ESA. Pero que en secreto ¡envidiéis!

Y no quiero faltar a la verdad: he venido a montar una granja de Quokkas. Y a informar sobre el efecto Coriolis. Eso también.

Updates: Llegué, sana y salva. Y con un jet lag hasta las cejas, ha sido todo sencillo y natural. Como si no estuviese en la otra punta del mundo. Como si ya conociese esto. Una Melbourniana (¿se dice así?) me ha preguntado sobre si noto que estoy en Australia, si hay algo distinto o que me llame la atención…. y la verdad es QUE NO. Hablan raro y hay muchos edificios altos. Tiene su aquel la city y hace fresquiviri. Y la cerveza es jodidamente cara… pero por lo demás, oye, como en Madrid.

Me perdieron una de mis maletas. ¿Pero qué pasa este año con las maletas? ¿han decidido hacer las maletas las propias maletas? ¿Son las maletas los nuevos calcetines en la lavadora? ¿Es un complot de las aerolíneas? ¿Será culpa de Trump? En fin. Lo raro es que llegase alguna (con un Madrid-Londres-Manila-Melbourne de trayecto, hasta casi yo me pierdo).

No sé, no siento nada especial. Salvo que esto parece una ciudad viva y eso mola y siento la muerte en forma de Jet Lag y dolor de riñones en mi cuerpo serrano.

Me han dicho muchas veces que qué valiente soy…. y sinceramente pienso que: tener hijos, comprar una casa, montar una empresa u otro tipo de cosas que vosotros hacéis sí son de gente valiente. Venirse a Australia es sólo coger unos aviones y ya.

Por cierto, el dinero parece de juguete, sacado del monopoly. Y lo del Efecto Coriolis apenas se aprecia, porque el agua descarga desde el centro y con suficiente fuerza como para caer sin rotar….o no sé cómo explicarlo, pero que me he quedado embobada en cada descarga y NADA. No noto nada.

¿Esperabais fuegos artificiales o a mí gritando o algo así? Bueno, eso ya vendrá o no, o qué sé yo. Pero ya me he ido de cervezas y me han reconocido por la calle, en serio, en Melbourne. Si ya Nindiola dixit: “esta va a ser conocida en la ciudad en 3 semanas”. También hice un contacto para un posible curro, he enviado un CV ya y además puede que me retire 5 días al campo con una señora muy maja que quiere té, largas charlas y yoga (HelpX).

Y con vuestro permiso, me retiro a un sueño reparador. Sin escalas, niños lloricas, asientos horribles, ruidos, turbulencias y azafatas que se ríen por lo altini (porque no saben hacerlo por lo bajini). Descanso en paz, pero por poco.

** Viendo el IPC de Australia (Índice Precios Cerveza) tenía que haberme bebido todas las reservas de Madriz.

*** ¿Y ahora que soy? ¿Una moderna venida abajo? (Al Hemisferio Sur)

Vistas desde Flinders

Domingo Cachondo

Sunday Funday
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He puesto el título para llamar vuestra atención.

Es como si gritase ¡PENE! en mitad de misa de 12 y todos os giraseis alucinándolo pepinillos (expresión que debería volver a ponerse de moda, hoygan). Pues igual pero sin gritar. Sin misa. Y sin pene.

Lo que quiero “venderoscof cof guiño guiño codo codo es una idea: Sunday Funday. No he inventado el pan ni la rueda. Y la idea no es mía, es de una serie que no sé si recomendaría, pero cuyo título me encanta: Eres lo Peor

No es nada más NI NADA MENOS, que liarla mucho un domingo. Que sí, hombre, que el que esté peligrosamente cerca del lunes le da más morbillo a la cosa. Ya está bien de domingos “de Instagram”- De vaguear por la casa como alma en pena con batínNo quiero ver más tuits llorones por el lunes- pues no mires twitter, maja-. Los domingos molan, las domingas más.

SUNDAY FUNDAY

¡PENE!

(ay, no, que me he liado)

Y no, chicos, no me refiero a ir a La Latina de cañas. Eso es para el rebaño otros. O ir de brunch. Naaaah. Que no vivimos en East Side de NY. Ya está muy visto. Y los Food trucks también, dicho sea de paso.

Se trata de ir más allá. Se trata de alcoholizarse divertirse haciendo cosas chachis y molonas. Se trata de ganarse las ojeras del lunes como Dios manda.

Estoy trabajando en mi propia lista de actividades de Domingo Cachondo, y la pienso probar con erótico resultado con todas sus consecuencias.

Incluye: no madrugar demasiado, planes undergrounds, gasto medio-poco (considerando que en mi cuenta corriente los números hacen eso: correr, pero lejos de mí), alcohol en paradas estratégicas (lo llamaremos “avituallamiento”), explorar la ciudad y mucho Fun. Vamos, un sarao dominguero en toda regla. Adultos viejóvenes que quedan a beber y lo disfrazan. Pues eso.

Pero sin ser eso. Y molar. Y dominar el mundo. Molando.

¡PENE!

El primer Sunday Funday os lo daré gratis-el plan, claro-. A los próximos, que serán secretos, me tendréis que dar algo a cambio. Las gracias también cuentan 😉

Y si gusta, montamos un MeetUp y lo damos todo y un poco más.

¡Domingo cachondo! ¡Domingo cachondo!

Los domingos molan y las domingas más.

Disclaimer: ¡Quien se quiera apuntar que me mande un cheque! Con fondos, de armario. 

Actualiza tu Caché

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Entra en la sala. 

Se sienta con las piernas cruzadas sobre la silla, siempre haciendo el Indio-para qué cambiar, eso es para gente con mucha energía. Pereza.-

Hoy El Lunes empiezo la dieta. Me voy a poner a dieta de FE. Me falta hierro (FE), no se vayan ustedes a pensar que he decidido tomar los votos. Suelo tomarme las cosas mal de primeras, menos el vino.

Alguien que me sirva una copa o 4. Y la botella: mejor cerca que lejos.

Llevo unos días dándole vuelta a un par de conceptos:

HA-CER-SE MA-YOR

Que no MA.DU.RAR. Eso es para las frutas. Y los tumores.

La gente normal huye. Se rebela, patalea, llora, lo niega y lo acepta finge. Me corrijo, en mi generación lo de MADURAR, es opcional. Eso no es cool y no se lleva. Ahora no somos maduros, los 30 son los nuevos 20 y los peores adolescentes son los de casi 40. El peterpanismo nos brota de las orejas, al mismo tiempo que jugamos a ser nuestras tías abuelas.

Hombres con “Síndrome de Peter Pan” y modernas viejóvenes de cuya unión sólo pueden surgir preciosas fundas de punto para mandos de la PlayStation.

Al hilo de mis pensamientos (ese que nunca sigo): NO maduramos, NOS hacemos mayores. Y ahora bien… ¿cómo sabemos que nos hacemos mayores?

He ido detectando signos de senectud en mí y a mi alrededor y he elaborado una teoría judeomasónica que no tiene ni sentido ni fundamento, pero claro, me hago mayor…

Te estás haciendo mayor si…

Ay, el jagger, si con un sorbo de vino ya vas pedo. ¡Dónde vas, Tomás!

Madrugas el domingo pero te quejas el lunes.

Te quejas de todo.

Bostezas demasiado… y demasiadas veces y cada vez más pronto (por cierto, el bostezo se contagia incluso de pensamiento: ¡bosteza!)

Te fuiste de la fiesta de turno porque (inserte aquí otra excusa interesante) en realidad te dormías por las esquinas.

¿Alguien ha probado dormir alguna vez en una esquina? ¿Se puede?

(Bostezo)

La pereza no es el pecado capital. Es la verdad capital.

Te has vuelto a quejar.

Oye, Pepi, vámonos que esta gente querrá acostarse.

Eres mayor cuando pagas la fiesta.

Todo el mundo empieza a tener mucha menos edad que tú y te produce un sentimiento disociativo extraño- ¿cómo pueden haber crecido sin Barrio Sésamo?

Bebes de la botella directamente (tranqui, más de la mitad de las personas lo hacen cuando nadie les mira). No estás sólo.

Llenas la botella y sacas la basura. Y pagas tus recibos. Pero quejándote.

Todo era más barato en tu memoria.

Te quejas.

¿Snapt..qué? Dejaos de gilipolleces, anda.

Bostezo.

Eres mayor. Lo siento. Y ¿sabes qué? Puedes patalear en la intimidad, pero una vez aparecen los primeros síntomas ni los tupper de tu madre te van a librar: eres mayor.

Compórtate como tal.

Paga la ronda, anda.

Quéjate.

Pero en Twitter, que seguramente nadie lo lea.

*Corolario de Mims: Madurar es dejar de saludar los días, los meses y las estaciones. En serio, son conceptos, no van a devolverte el saludo. 

Misfortune cookies

Misfortune Cookies
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Si yo vendiese galletas con mensaje… serían éstas:

 

  • La buena suerte estaba en la otra galleta.
  • Lo siento, vas a morir. Algún día.
  • Esto no va a funcionar.
  • Podría ser peor, piénsalo.
  • No nos caes bien.
  • Esta galleta está caducada.
  • Todo tiene solución. Menos tú.
  • Si aprieta: no es tu talla.
  • Si piensas que una galleta va a desvelar tu futuro: tienes un problema. Grave.
  • Mira, déjalo.

 

 

¡Más suerte la próxima vez!

El mercado (inmobiliario) está fatal

me pego un tiro con el secador
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Idealista y Happn. Happn e Idealista.

Lo mires por dónde lo mires: el mercado-inmobiliario– está fatal.

Llevo una semana de comparativa de mercados… y estoy saturada. Saturadísima. Como cuando te juras y te haces perjurar a ti misma que nunca más volverás al típico wok, all you can eat o a las barras libres… TE SATURAS. Pero sabes que volverás. Lo sabes. No te engañes.

Pues sí, señoras. El mercado está FATAL de lo suyo. Y digo señoras no por el sexismo del lenguaje, lo digo adrede, a hacer daño. Últimamente mis amigOS se han convertido en unas drama queen y locas de la vagina, y me toca (¡a mí!) llevarles helado y pelis bonitas. Y consolarlos.

Mis amigas son los nuevos hombres, de cita en cita, de cama en cama y tiro por que me toca. NO revelo en que grupo ando yo. Además, el helado no me gusta.

Pero bueno, volvamos al asunto que nos toca. Idealista y Happn. Para todos aquellos que no lo sepan aún (y ya os vale por no estar ayudando a esta pobre mujer a encontrar nido o cueva o qué sé yo), me mudo. Bueno, aún no me mudo, más que nada porque no sé a DÓNDE. Pero en cuanto solvente este pequeño detalle: me mudaré.

LOS PROS-Happn

Estoy buscando piso. Y macho alfa. Pero me quedo con que el piso sea bonito y ya. Ya pongo yo lo de alfa, beta, gamma y la licuadora.

La semana pasada, comiendo con una amiga me recomendó Happn (App para ligar conocer gente por geolocalización). He de reconocer que la app me daba miedo, no sé muy bien por qué. Pero sus palabras me convencieron: “Tía, te quitas a todos los de Alcorcón y similares y te queda lo aprovechable”. Y nada, ahí que fui a investigar yo. Cansada de Tinder y su cementerio de Matches (y machos) cada vez más extraños me “adentréen esta nueva app-ventura. Al día siguiente ya estaba alucinando: Mamassita, cuánto chulazo. No es normal. No parecía real. Es como concentrar lo poco salvable de Tinder y adecentarlo mucho. Viendo la cantidad de tios buenos con los que me cruzo al día, realmente debería dejar de mirar la pantalla del móvil y mirar al frente. O quizás la explicación más sencilla es la correcta: hay una concentración de chulazos sin igual en mi barrio, con lo cual debería pensar en NO mudarme.

Lo que realmente destaco de la app es el concepto: lugares comunes. Al final, si coincides tanto con una persona es por algo: o es tu vecino o frecuenta los mismos bares, gimnasios, etc… O te acecha, que todo puede ser. My evil plan es sencillo, no lo escondo: ligar con los runners barbudos que corren en la pista de Canal. O en el Reti los findes. Lugares comunes.

IDEALISTA. Al principio todo son pisos cuquis, bonitos, luminosos, dónde amar la vida, dónde dormir las siestas, dónde mi licuadora y yo encontremos un lugar para ser felices y divinas. Para hacer fotinchis y subirlas a Instagram. Donde ser MUY cookie, vamos.

Empiezas con objetivos irreales. Que se cumpla TOOODO lo que buscas en un piso: luminoso, céntrico, barato, con pocos compañeros, que nadie fume, que tenga piscina, con cama gigante y habitación espaciosa y que la decoración sea como sacada de las revistas CASA y MI JARDÍN juntas. Hasta que venga con ama de llaves y chófer.

CONTRAS.

Y luego viene el puzzle: conseguir unir todas las piezas. JA. Ilusa de mí. Si es barato está en Alcorcón, junto con los descartes del Tinder. O en Sebastopol. Si es cuqui es un piso de 8 habitaciones (compartir piso, vale, pero residencia estudiantil ya no, que una tiene una edad… y una “revisable” salud mental). Si es luminoso, es ruinoso (sin paredes). Si está en el centro es viejo, oscuro y siniestro. Si lo tiene TODO, no te lo puedes permitir… y así.

(Happn)

Cuando tienes muy claro lo que buscas: es complicado dar con ello. No imposible, pero ciertamente fácil NO es. Así me va: llevo la racha de primeras citas más larga de la historia (de mi historia, claro). No repito, oigan. Para qué.

Al igual que con los pisos, no necesitas más que una cita para saber si hay Match, Like, posible relación durarera o no. Algunos son ciertamente siniestros (hablo de Idealista… creo). Dueños raros que no quieren que convivas-pero te saludaremos EH-, o que te informan sobre su intención de tomar té con su tía abuela todos los días en su tu casa (#trueStory). Pisos alejados, cuevas sin ventanas… y desesperas. Un poco. Un mucho. Te saturas. Ya no sabes si conciertas una cita para ver un piso o quedas con alguien para tomar café y lo que surja (ya os lo digo: lo único que surge muchas veces es la hora de marcharte).

Se te pasa el arroz, más que nada porque dentro de poco no tendrás cocina dónde hervirlo.

Llamas, te interesas, das tu número, cuadras agenda. Te presentas y tienes unas cuantas conversaciones de ascensor. Tratas de enseñar tu mejor yo. Tratas de venderte. Tratas de comprar. Tratas de escapar. Y otra vez a la casilla de salida.

Idealista y Happn. Happn e Idealista.

La peor parte viene cuando no eres tú el que descartas. La peor parte es CUANDO TE DESCARTAN A TI (¡malditos!). Y os aseguro que duele mucho más un NO en Idealista que en todas las apps de dating juntas. Y empiezas a comparar. Aparecen nuevas oportunidades en tu pantalla, like or not, yay or nay, sí o no, favorito o descarte. Pero ya no son como el que te enamoró. Él ya no volverá y ninguno se le va a parecer.

Era ÉL.

*Dramatización*

Te descartaron y estás dolida. A todos los demás les pones pegas y maldices tu suerte por haberlo perdido… pero tienes que avanzar, se fue… y ya no volverá (sigo hablando de EL PISO, que conste).

*Modo Drama OFF*

Sólo ha pasado una semana. Lo juro. Y puedo asegurar, con todo el conocimiento que me avala (ninguno) que el mercado está fatal. Pero que toca seguir buscando. Ea.

Happn e Idealista. Idealista y Happn. Ojalá no tenga que utilizar una de las dos aplicaciones. Pronto. O las dos, y al final de con alguien muy majo, runner y barbudo, que me ayude con la mudanza.

*Guiño, guiño*

O que el barbudo me adopte en su casa.

🙂

Ya. Dejo de soñar. Mañana vuelvo a Idealista.

runner barbudo ven a mí

Ven a mí.