Actualiza tu Caché

Estándar

Entra en la sala. 

Se sienta con las piernas cruzadas sobre la silla, siempre haciendo el Indio-para qué cambiar, eso es para gente con mucha energía. Pereza.-

Hoy El Lunes empiezo la dieta. Me voy a poner a dieta de FE. Me falta hierro (FE), no se vayan ustedes a pensar que he decidido tomar los votos. Suelo tomarme las cosas mal de primeras, menos el vino.

Alguien que me sirva una copa o 4. Y la botella: mejor cerca que lejos.

Llevo unos días dándole vuelta a un par de conceptos:

HA-CER-SE MA-YOR

Que no MA.DU.RAR. Eso es para las frutas. Y los tumores.

La gente normal huye. Se rebela, patalea, llora, lo niega y lo acepta finge. Me corrijo, en mi generación lo de MADURAR, es opcional. Eso no es cool y no se lleva. Ahora no somos maduros, los 30 son los nuevos 20 y los peores adolescentes son los de casi 40. El peterpanismo nos brota de las orejas, al mismo tiempo que jugamos a ser nuestras tías abuelas.

Hombres con “Síndrome de Peter Pan” y modernas viejóvenes de cuya unión sólo pueden surgir preciosas fundas de punto para mandos de la PlayStation.

Al hilo de mis pensamientos (ese que nunca sigo): NO maduramos, NOS hacemos mayores. Y ahora bien… ¿cómo sabemos que nos hacemos mayores?

He ido detectando signos de senectud en mí y a mi alrededor y he elaborado una teoría judeomasónica que no tiene ni sentido ni fundamento, pero claro, me hago mayor…

Te estás haciendo mayor si…

Ay, el jagger, si con un sorbo de vino ya vas pedo. ¡Dónde vas, Tomás!

Madrugas el domingo pero te quejas el lunes.

Te quejas de todo.

Bostezas demasiado… y demasiadas veces y cada vez más pronto (por cierto, el bostezo se contagia incluso de pensamiento: ¡bosteza!)

Te fuiste de la fiesta de turno porque (inserte aquí otra excusa interesante) en realidad te dormías por las esquinas.

¿Alguien ha probado dormir alguna vez en una esquina? ¿Se puede?

(Bostezo)

La pereza no es el pecado capital. Es la verdad capital.

Te has vuelto a quejar.

Oye, Pepi, vámonos que esta gente querrá acostarse.

Eres mayor cuando pagas la fiesta.

Todo el mundo empieza a tener mucha menos edad que tú y te produce un sentimiento disociativo extraño- ¿cómo pueden haber crecido sin Barrio Sésamo?

Bebes de la botella directamente (tranqui, más de la mitad de las personas lo hacen cuando nadie les mira). No estás sólo.

Llenas la botella y sacas la basura. Y pagas tus recibos. Pero quejándote.

Todo era más barato en tu memoria.

Te quejas.

¿Snapt..qué? Dejaos de gilipolleces, anda.

Bostezo.

Eres mayor. Lo siento. Y ¿sabes qué? Puedes patalear en la intimidad, pero una vez aparecen los primeros síntomas ni los tupper de tu madre te van a librar: eres mayor.

Compórtate como tal.

Paga la ronda, anda.

Quéjate.

Pero en Twitter, que seguramente nadie lo lea.

*Corolario de Mims: Madurar es dejar de saludar los días, los meses y las estaciones. En serio, son conceptos, no van a devolverte el saludo. 

Cactus busca Cactus

cactus
Estándar

Holi 🙂 Esta soy yo: un cactus

nerd cactus

nerd cactus

La #chicacactus, para ser más exactos. Y ni tan mal, que hasta los cactus tienen flores.

Llevaba tiempo queriendo confesarlo: soy un hombre cactus. Pero oye, hoy después de unas cervezas me fui a correr y… estoy feliz (con ello no quiero animar a nadie a hacer lo mismo, EH). Ya sé que las cervezas vienen DESPUÉS, pero una es muy del rollo “outsider” y de salirse del tiesto (donde la dejaron plantá).

Hacía un tiempo que me sentía “raruna” (por no decir “bajonera”, por saltarme la palabra apatía… que da como “cosilla” hasta decirla. La palabra apatía causa apatía e inapetencia en sí misma). Pero hoy me apeteció bailar. Hoy me levanté de muy buen humor.

A lo que venía: soy un cactus. Que nadie me malinterprete: me gustan los cactus. No demandan mucha atención, ni cuidados. Y están ahí, que no molestan ni dicen nada. Son duros de pelar, y hasta alguna vez se dijo que eran buenos eliminando las radiaciones de los ordenadores (¿en serio? Yo me lo creí, EH, ¿tienen superpoderes ocultos y nadie nos lo ha dicho?).

Ah, bueno, confieso. A mí se me murió uno. No pregunten. Y que nadie me deje a su hijo, tampoco. Los gatos sí. A veces cuido gatos. Que digo yo que acabaré como “la vieja loca que cuida los gatos de otros”.

Soy un cactus. Pincho. Mira que intento no hacerlo y no ser una rancia. Pero me sale solo. Me han llamado “borde” varias veces en los últimos meses. Personalmente prefiero el término “precipicio“, pero tampoco le debió gustar a quien se lo dije, porque pasó al : “tía, eres muy rara“. Pero, chico, por el precipicio te puedes lanzar. Por el borde no. Los capullos La gente, que no entiende.

Soy un cactus, pero la vida me hizo así, yo no lo elegí. Cosas que pasan, un día te levantas y eres verde y pinchas. Me he intentado revelar, pero ha ido mucho peor. Me hicieron daño y me convertí en cactus (curiosamente no tengo ningún problema de depilación). Y no es que sea un estado ideal. Pero lo llevaré con gracia hasta que se me pase. O no. Pero con gracia siempre.

Y sobre todo, no quiero convertir a nadie en otro cactus. Una de mis miles de millones de teorías es que el estado de ranciez se transmite cual venérea (que me lo han contao, que yo no lo sé, EH). Así que nada de contagiarse, CHIC@S.

¿Se puede pasar a otro estado NO cactus? ¡Ah, pues no lo sé! Pero los cactus también podemos molarlo todo. Nos gusta salir a que nos rieguen (vermut o cerveza), salir a entrenar, oír vuestros cotilleos, salvaros de las radiaciones gamma, los achuchones, que nos saquen del tiesto y volver a entrar sin hacer ruido, somos pequeños, quedamos bien en oficinas, puestos de trabajo de gente guay y en casas de modernos y malenis, tenemos unos primos mayores en el desierto, y de vez cuando nos ponemos guapetones y nos salen flores, somos icono en camisetas y complementos… y apenas te daremos quehacer. Nos mantienes con poco. Y siempre estamos ahí para un abrazo. Abrazos gratis. GRA-TIS (Si eres español la palabra “gratis” te atraerá cual polilla a la luz).

FREE WINONA AND FREE HUGS

Señores, soy un cactus. Pero uno molón. Si se cruzan conmigo denme abrazos (no valen los del Facebook) y achuchones varios. Prometo no pinchar. Eso lo dejamos para los DJs.

Y bailemos.

Y si todo sale mal… me vuelvo a cortar el pelo

Constelación Mims
Estándar

Pues eso.

Pero esperaré a que me crezca un poco más –me lo corté hace no mucho– antes de liarla. O que se lie todo por sí solo. Porque las cosas muchas veces tienden a liarse por sí solas.

¡A mí que me registren!

Como dice mi última canción en bucle: “Será más divertido si es complicado”. ¡Qué no se pierda esa bonita costumbre de tirarse de un pozo a otro (de cabeza)! ¡Vuelos directos de Guatemala a Guatepeor! ¡Y sin escalas!

Y lo que ustedes me digan.

Pues no. Hasta las narices. Estoy.

(¡Hater!)

Pero no venía a esto. Venía a hablarles de otra cosa. De una curiosa expresión que oigo mucho por aquí:

“No me da la vida”

¿Y qué no te da la vida, flor de loto? ¿No te da palos? ¿O te da limones? ¿Te da o te quita? Yo misma repito mucho esa curiosa expresión desde que vivo en Madrid. Y sobre todo desde que cambié mi estado sentimental en Linkedin.

¡Tiempo! ¡La moneda más cara! Que sí, que si uno quiere busca el hueco. Que Beyoncè tiene las mismas horas que yo al día (pero ella tiene millones en el banco y una niñera… o 20; ¡qué injusto es el mundo!). Que madurar y convertirse en adulto significa también tener que elegir… ¡pero es que yo no quiero elegir!

¡Me pico y no respiro!

Quizás sea cosa de querer abarcar demasiado o de no saber organizar y priorizar… ¡¿no tenéis la horrible sensación de no llegar a todo?!

Yo sí, constantemente. LO QUIERO TODO. Y todo no se puede. Y así voy: leyendo sobre productividad aquí o sobre las horas que duermen las personas más exitosas del mundo allá (3-4 horas dice que duerme Donald Trump). Total, que no llego a ningún lado. Así que bueno, seguiré en mi particular universo caótico dónde todo brilla por su inestabilidad.

Seré la constante que sí cambia.

¿Entrenar para una media maratón? ¡Venga! ¿Dibujar? ¡Vamos! ¿Vida social? ¡Quedemos! Clases de Lindy hop, caligrafía, escritura creativa… ¿Un viaje mochilero por Laos? ¿Rastro? ¿5 carreras de running? ¡Mejor ponme 7! ¿Fotografiar almendros en flor en primavera? ¿Exposiciones en el Museo ABC? ¡¿Cuántas, dices?! ¿Intercambios de idiomas? Yep! ¿Pasear los domingos por el Prado? ¿Comer antes en el senegalés? ¿Voluntaria en una Spartan Race? ¡Dame barro!

¡A todo sí! Y eso sólo hasta mayo…

…. ¡Por favor mátenme! Denme veneno, pero no para morir, para parar quieta. Un poco. No sé, un par de días. O de horas.

Cuando leo artículos sobre “motivación” pienso: ¡si yo lo que necesito es un poco de desmotivación! O el superpoder de parar el tiempo, eso también me vendría bien.

Cuando me agobio pienso: ya descansarás cuando te mueras. La vida es aquí y es ahora… ¿para qué elegir si puedes hacer malabares y tener una bonita úlcera el día de mañana?

Así pues me disculpan si no paro mucho por aquí, no devuelvo alguna llamada o contesto algún mensaje 3 días después. Lo de “No te preocupes: ocúpate” me lo he tomado muy en serio.

 

Y el día que me noten muy quieta, avisen a un médico.

Al forense.

Porque una es como es. A todo: sí, mucho y a lo loco.

Y no pararé hasta que me muera.

 

“Será más divertido si es complicado”. Y yo:

qué bien me lo paso.

Tinder Sorpresa

Pero siempre con amor
Estándar

Qué sí, que ya es hora que “suba el pan” y que os cuente todo eso que os gusta:

COTILLEOS.

De los buenos, de los jugosos, de los de señoras de portería. De los que corren y vuelan. De sonrisitas y miradas furtivas. De mi vida privada. Sin filtros de Instagram. Sin auto-censura. Sin sal. Sin calorías y sin azúcares añadidos.

No me gusta la “canela fina”, así que esto no tiene nada de canela.

Os daré pan. Os daré mucho pan. Del duro. Hacedme salmorejo con él, anda. Cuando acabe.

Como dice un amigo mío (y me encanta la expresión): “Abramos este melón”. Pero es que yo soy más de sandías. Abramos esta sandía.

¿Quién no ha abierto un huevo “Tinder” sorpresa? ¡Venga! No me miren así. Que ya sé que todos vemos los documentales. Que leemos el periódico para estar al día. Nadie cree en los horóscopos ni se fija en la prensa rosa. Y por supuesto: nadie sabe nada de Secret, right?

A otra con ese cuento, ¡caperucitas rojas! Sois todos lobos. Que ya me lo sé yo. Nos disfrazamos de tierna y dulce abuelita, pero somos peor que el lobo (qué gran turrón!). En fin. Que sí, que vosotros “no usáis esas cosas“. “Ay! Yo no! Me daría miedo quedar!” “Quita, quita, eso es para desesperados” “Ahí no puedes encontrar nada bueno” “Anda ya!” Aquí nadie la mató, pero todos se llevaron el cadáver.

Oye, no pasa nada por utilizarlo. Y pasa menos por hablar de ello. De hecho: yo NECESITO hablar de ello.  De la ruleta rusa del amor, de los huevos Tinder… y ¡qué huevos tienen algunos!

Ella es muy fina

Ella es muy fina

Pues sí, señores. He probado otras con mejor o peor suerte, pero es que lo mío con Tinder: no tiene nombre. Es la app del “anti-amor” y de la “anti-atracción”. No sé cómo lo hago, pero más que MATCH, lo mío es:

FIGHT!

Sí, acabo discutiendo. O me insultan. O me quieren secuestrar. O me llaman “gordita”. AB.SUR.DO.

¿Desde cuándo insultar es sinónimo de ligar? En una sola semana me llamaron: “egocéntrica”, “niñata”, “tarada”, “gordita grácil” (peso 54 kg, a todo esto) y no sé cuántas lindezas más. Y no digo más, por mantener el decoro.La gente está fatal.

Uno de mis huevos Tinder Sorpresa, venía con prisas. A los 3 minutos del Match y tras rechazarle amablemente un café, una merienda (jolines, era lunes y tengo VIDA), se ofreció interesadamente a recogerme en su coche a la salida del gimnasio a las 11 de la noche. TODO MUY NORMAL. Hola, no te he visto en mi vida, no hemos intercambiado más de 2 palabras pero ya me voy a ir contigo en tu coche, de noche. A lo que el muchacho avispado contestó que mal íbamos si no nos fiábamos de la gente con la que supuestamente tocaba fo**ar.

No sé qué letra pequeña de Tinder Sorpresa he aceptado  sin leer como para tener que irme a la cama con todos los MATCH que hago. Para eso cobro.

Otro se dedicó a insultarme. Que fíjate, le hablaba mucho de mí (respondí a sus preguntas). Otro me llamó “tarada” porque le dije que no podía quedar en 2 ocasiones. Caso aparte el que me llamó “gordita grácil”. Que decía que eso le gustaba a su ex-novia. A ninguna mujer le gusta ni le gustará nunca que hagan referencia a su peso. Nos volvemos LOCAS HOMICIDAS. A tu ex-novia tampoco le gustaba, amigo, por eso ahora es tu “ex”.

Y no puedo dejar de contar mi trauma de las 8 de la mañana. Un día que llegaba tarde al trabajo. Suena la alarma del móvil y… ¡POR DIOS! ¡UN PENE! (digo “pene”, sí, que pasa). Ahí, amenazándome desde la pantalla de mi móvil. El romántico empedernido, que tras relatarme su sueño, en el que yo era la dulce protagonista, concluye con: “y me he levantado así por ti” ¡ZAS! ¿Sabéis el miedo que tengo cada mañana desde entonces? En realidad, ninguno. Pero bueno, que: en qué momento, hijo mío, pensaste que eso va a tener un efecto positivo en mí: “Oh! Ven y ámame! Eres el hombre de mi vida!“.

Me ha pasado dos veces. Y no, no he cambiado de idea aún. En fin. Os contaría más anécdotas (tengo más). Pero prefiero dejar unas cuantas balas en la recámara. Nunca se sabe.

No sé si encontraré el amor en Tinder Sorpresa, pero oye, sacos de boxeo… ¡unos cuántos!

Si algún hombre me lee, le dejo aquí unos consejillos simples, (pronto redactaré un MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE DATING ONLINE- que para eso llevaba el Departamento de Calidad de mi antigua empresa-):

-Sé amable: no insultes.

-No insistas TANTO en los 5 primeros minutos. Ni en los 5 primeros días. Esto no es Grindr. Por mucho que te gustaría.

-No marees. Sé sincero o al menos no prometas nada que no vayas a cumplir. No somos Princesas Disney.

-“Manda fotos” cada día es un poco cansino. Pídele el Instagram, y ya las ves tú solito.

-No pidas el teléfono a la primera de cambio. Al menos espérate a la tercera de cambio.

-Y si alguien no te interesa: ¡next, please! (no necesitas herir sentimientos, no te hace más hombre, pero sí más capullo)

Y bajo NINGÚN CONCEPTO, NIN-GU-NO, ni aunque ella te lo pida: MANDES FOTOS DE TU PENE. Ni de tus abdominales. Un poco de clase, joder.

…. las demás las dejo para el Manual de Buenas Prácticas que os he prometido (y que se me acaba de ocurrir, btw).

 

Y este es el relato de mis aventuras en Tinder Sorpresa. Dónde me han salido más huevos que en Twitter. Va envuelto con mucho AMOR.

Por supuesto, lo mejor me lo guardo para mí.

JA.

Una Modernilla sin Calderilla (I). Aventuras de.

Estándar

 

Pues sí. Hablemos de dinero. Sucio y asqueroso dinero.

Me gustaría tener la oportunidad de comprobar si el ser inmensamente rica me hará peor persona. Pero, por ahora, no lo puedo usar de excusa. Sólo me queda echar la culpa al “es que el mundo me hizo así“.

Mientras descubro cómo hacerme rica (legalmente), sin pasar por el matrimonio con un acaudalado octogenario suizo o sin pasar otras sustancias, entre otros planes de dominación mundial, expondré públicamente mis “truquillos” para sobrevivir sin calderilla en la capital.  Que aunque el dinero no lo sea todo, el postureo sí. Y una es muy moderna cuando quiere.

Ahí va, en cómodas pildorillas de sabiduría concentrada (que si se ahorra, se ahorra también en espacio y tiempo).

LA GUÍA DEFINITIVA DE LA MODERNILLA SIN CALDERILLA (Pendiente de patente).

Las coquetas y croquetas a la Coquette

Las coquetas y croquetas a la Coquette

  • Desayunar fuera*

Me encanta desayunar fuera, ¿a quién no? Recientemente, y por pura casualidad, he descubierto un sitio dónde te resulta incluso más rentable ir a desayunar que encender tu propia cafetera (la factura de la luz da tanto miedo que estoy por elegirlo cómo disfraz de Halloween este año). Y este sitio, también da miedo:

¡HACIENDA!
Calle de Guzmán el Bueno, 139
Madrid

Sí. No estoy de broma. Café con leche y una señora tostada con tomate (entera, pues no me dejaron pedir media- igual es porque si pido media ni me cobran-): 1,25€.

No es la cafetería más “cuqui” de Chamberí, y si lo posteas en Instagram posiblemente te baneen de la aplicación. Pero no pidamos olmos a la pera.

Tip: es aconsejable ir antes de las 11, que es cuando los funcionarios toman la cafetería en tropel.

  • Hummus infinito

¿Alguien había oído hablar de la tradición italiana del Apperitivo? Comida buffet de buena calidad por, no sé, 5-6€.. ¿no? Pues yo tampoco. Hasta que alguien me llevó y creó un monstruo.  Buffet suena fatal, lo sé, pero es uno italiano. Y eso lo mejora.

Los camareros son majísimos, me encanta el Hummus que sirven y el salmorejo tiene droga. Seguramente. El local es moderno y viejuno sin pretenderlo y está en pleno Malasaña. ¿Quieren más? Mejor no vayan y dejenmelo todo a mí.

Para cenar de miércoles a domingo, a partir de las 9:30. Tomas tu copa de vino y comes hasta cuando quieras o se acabe (lo que pase primero) por ¡¿5€?! La comida suele ser: hummus, salmorejo, pasta, ensalada, cous-cous, tabulé, y algo más (carne).

No me pagan por esto. Pero podrían.

Va, lo suelto ya: Pepa Tencha.

  • Museos/Exposiciones

Pues sí. Ir a Museos y Exposiciones puede ser una actividad divertida ¡y gratuita!

No todo en Madrid es beber y beber. El 10 % restante del tiempo está bien emplearlo en otra cosa. Además de dormir. Todos los museos tienen un horario gratuito. Como los lunes de 12 a 16 en el Thyssen (nadie dijo que el horario fuese el más idóneo). Sólo hay que mirarlo en sus webs o como yo, en mis 5 guías de Madrid.

Los hay gratuitos, como el Museo ABC (particularmente uno de mis favoritos) o el Tiflológico (que merece la pena, por curioso). Entre otros.

O como las exposiciones temporales de la Fundación del Canal Isabel II, el Espacio Telefónica o la Fundación Mapfre. A los “modernos cOOlturetas”, esta info les debería ya de sonar.

Sólo hay que tener un poquito de interés, poseer unas 7 guías sólo de Madrid, y, además, seguir los muchos-blog que se escriben sobre Madrid y sus millones de actualizaciones (Madridfree, Madridcool, Madriddiferente, lamadrimorena, quéhacerenMadrid, undíadiferenteenMadrid… etc, etc etc)… o me pueden llamar a mí. Y les doy el parte.

El meteorológico también. Pero éste va con tarifa.

  • Las cañas de fin de mes

Y del principio. Y del medio. Y de siempre. Es verdad que hay muchos sitios en Madrid dónde tomar cañas baratas. Pero no dejan de ser franquicias (y como buena Modernuela, reniego de ellas, aunque algún día me vean por allí… yo siempre negaré la mayor) y es “dónde va todo el mundo“. A los modernos de verdad nos encantan los bares-de-toda-la-vida. LO VIEJUNO. Dónde posiblemente generaciones de madrileños tomaron allí sus cañas, y los que aún viven, continuarían yendo a jugar sus partidas de MUS y JULEPE, sino fuera porque ahora sólo hay “viejóvenes” modernos. ¡Tan de los 80! ¡Tan mítico! Castizo sin pretenderlo, sí señor.

Son los sitios que se te quedan marcados, cuyo recuerdo tarda en irse, como el olor a aceite en el pelo y en la ropa cuando vas. Eso también tarda en irse. Cañas a 1,20€ y sandwiches mixtos a 1,50€, bien merecen una ducha.

¿Dónde? Pues dónde va a ser, si parece que no salgo de Malasaña: Palentino

  • Conciertos de Jazz/Blues y ¡pipas!

En una de las bocacalles de Arenal, cerquita de Sol, hay un lugar coquetuelo, escondido, una especie de cueva, no muy grande, pero que esconde un tesoro: conciertos de Blues y Jazz en vivo, ¡y gratis! Los martes-miércoles-jueves. Entre las 10-11pm. Entras, pides algo de beber, te aposentas… Y a disfrutar.

Por si ya fuera poco tanto placer terrenal, acompañan la bebida con pipas. No me miren así, en algunos lugares no ponen nada con la bebida; por no poner, ni buena cara.

Hagan el favor y visiten La Coquette

  • Pajaritas Vintage

Una no puede llamarse Moderna y no vestir cómo tal. ¿Qué cómo visten las Modernas? Pues no lo sé, a mí no me miren.

El caso es que ir a la moda es MUY CARO, hoy en día. Más que nada porque las modas duran tanto como el amor o la batería del móvil. O como todo: que no dura nada. Cuando te puedes comprar los vestidos con estampados de piñas, se llevan los estampados de Flamencos. Tú vas a por la camisa vaquera de turno, y se llevan las de cuadros… y así voy yo. Que no me aclaro.

Luego está lo que voy a llamar como “EL PARADIGMA DE LA ROPA DE SEGUNDA MANO”. Está usada, a veces huele raro. O tiene taras, agujeros y algún descolorido, o descosido… ¡pero vale más dinero que comprarte algo nuevo! (al menos en España).

Señores, seamos sensatos: debería ser más barata. O incluso podrían pagarte una limosna por llevarla puesta. Pues no. Vale cara. Y encima es guay. Es chachi. Es cool. Es moderno vestir como tu abuela. O como tu tío el leñador que no conocía el afeitado.

En toda esta vorágine, yo misma como defensora a ultranza de las PAJARITAS (divinas!) he encontrado un lugar dónde las venden a 5€. Y son simplemente maravillosas. Y extrañas. Ochenteras. Horrendas. ¡Las quiero todas!

Me veo en la tesitura de revelarlo o no, pues cada vez que me cojo un disgusto, se me pasa con una pajarita. No, no como helado (mi madre siempre dice que “estoy mal hecha“; ella lo sabrá, digo yo.)

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Como tampoco es que este blog lo lea mucha gente, aquí va: RETRO CITY

 

Prometo salir de Malasaña en la siguiente entrega de la Guía de la Modernilla sin Calderilla.

¡Lo prometo!

Llegar a la meta, sí, pero 2 veces

Estándar

Cumplí con mis amenazas: llegué a la meta.

Mims corre por Madrid

Mims corre por Madrid

Y la sensación de victoria personal es indescriptible. O, bueno, realmente es bastante descriptible: hacerte un “Challenge accepted” a ti mismo, ponerte una rutina, cumplirla contra viento y marea, y finalmente comprobar que cuándo quieres, eres capaz. Y que estabas más bonita callada. Eso también lo comprobé.

Cuando lo sueltas a los cuatro vientos: entonces DEBES hacerlo. Te debes a tu público. Los piscianos morimos por la boca.

Tampoco nadie pensó o dijo que no lo lograría- o no me lo comentaron abiertamente, que puede ser-. En cualquier caso, vengo aquí a contarles mi experiencia.  La mejor en muchísimo tiempo. Rutina, constancia, mejora continua, endorfinas, #postureorunning, marcando abdominales-sin prefijo-, días más cansados, días más potentes, hacerte 36 km en una semana, junto con tus Body Combats, y tus Taichis, cambiar los hábitos y un poco la alimentación, concentración, ganas de más… y por supuesto: mucho olor a Reflex.

Por cierto, he de hacer un inciso en el asunto del “ligoteo“. No, no es cierto que se ligue más cuando te adentras en el mundillo #running. Al menos, no ha sido mi caso. La imagen mental mía: sudando, con ropa rosa fosforito, adelantando al personal, y los auriculares como aislantes del mundo exterior, lanzando algún improperio al móvil… si llegase a ligar así deberían darme un premio. O no. O qué.

El ambiente en el Retiro el día de la Carrera, el qué me pongo, los imperdibles del dorsal, la ilusión al ir a recogerlo, el zumo –pontífice– del “antes de”, más de diez mil personas, la app de turno que te dice tus kilómetros, las fotos, las sonrisas de la gente, pensar que quedarías de las últimas o peor, te perderías por el camino (no sé cómo narices podría haberme perdido), que no lo lograrías, o que tendrías que terminarla andando, que se te parase la música, que me rompiese una pierna o un diente, los plátanos -la fruta del amor- y bebidas isotónicas a la llegada, la marca, la cuesta de Gran Vía que no fue para tanto, el “no bajes de los 6 min/km los tres primeros” y no hacerte ni caso, adelantamientos, gente animando, el calor, subir el Paseo del Prado y ver tooooooodo el personal que tienes detrás (vaya!), los últimos dos kilómetros en los que quise morir (pero ya no iba a dejar un cadáver bello y joven, así que apreté los dientes y seguí corriendo), la Puerta de Alcalá, miralá, ¡por Dios, dónde está la meta!… apretar y… YOU WIN. Y dar saltitos de emoción (sí, hago esas cosas tan horribles), pensar que “pues no era para tanto” y que quieres hacerte una Media (maratón, se entiende), ya puestos…

Finalmente: te das cuenta. Sudores fríos. Temblor de piernas… MALDITA SEA:

¡ERES UNA DE ELLOS! ¡TE HAS CONVERTIDO! YA PERTENECES A LA SECTA. Y ADEMÁS: TE ENCANTA.

Yo confieso: soy una #runner.

Y ya no lo escondo. 

(¿Dan un carnet o una chapa o algo que te identifique? Es que ahora lo quiero.)

 En realidad no he acometido ninguna hazaña o heroicidad (todavía) que nadie que no entrene y le ponga ganas no pueda lograr. Sólo se trata de quererlo. Mucho. Ser consciente de tus limitaciones y poner todos los huevos en la cesta -bonito símil-. Tragarte los “hoy no me apetece” y las excusas varias. Se trata de ser mejor que ayer. Se trata de retarse. Ser tu peor amigo y tu mejor enemigo. Y plantarte cara. Y reventártela si hace falta-aunque no lo parezca soy muy dulce, nada agresiva, vaya.

Y ya no hablo de correr una carrera de 10k. Un poco sí. Pero otro mucho no. Hace tiempo que decidí vivir la vida de la mejor manera que sé: VIVIÉNDOLA. Pasando por encima de los miedos y los “no creo que pueda”, las dudas y los “peros” (las peras no, esas me gustan). Hace tiempo que cambio las quejas de lado, y pongo los huevos en su lugar. Y además, hace tiempo que miro mucho más al espejo y le hablo y reto a lo que tengo enfrente y menos a lo que tengo alrededor.

Si las piezas del puzzle no encajan, toca removerlo todo y volver a empezar. Sin perezas. Sin excusas.

No he obrado ningún milagro ni he hecho algo espectacular, nada que alguien que quiera lograrlo no lo pueda hacer. No he hecho nada especialmente llamativo. No hay nada de mágico en ello. Pero es todo magia. No ha cambiado nada, excepto todo. Porque yo soy mejor que ayer.

Y más rápida.

He llegado a la meta, sí, pero dos veces.

Y las que hagan falta.

 

 

Y a partir de aquí, pueden seguir leyendo

——————

entre líneas.

——————-

Soy cualquiera. NO SOY YO.

Minientrada

 

 

Soy cualquiera, menos yo

Soy cualquiera, menos yo

Que yo obedezco mis propias

NORMAS.

Siendo quién soy

que se pierde en sus propios

ZAPATOS]

Mis leyes impropias

son carentes de toda ILÓGICA

harmonía]

Y, por supuesto,

no tienen por qué corresponderse

con lo que tú opinas.

Por no corresponderse,

ni se parecen a los sueños;

a las noches en vela

y mar en calma]

Que tú ya no me quitas.

De los permisos de obras

de amor que te concedí.

Y de los edificios en ruinas

y a medio construir destruir

que dejaste

a tu paso]

Que yo obedezco mi propia sinrazón.

Y con razones de sobra,

te digo:

SOY, YO.

NO, SOY CUALQUIERA.

(Y con razones: me sobras).