Te dejo

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Hoy por fin lo he decidido.

TE DEJO.

Ya está bien. Es la última mañana que me despierto odiándome a mí misma por haber caído de nuevo. Me muevo entre las sábanas y estás ahí. Se me revuelven las entrañas.

No soy yo: ERES TÚ. TÚ y solamente TÚ, maldito.

Otra vez me dejé embaucar y cegar por ti, sabiendo que no me hacías bien. Otra, como tantas otras veces. Me transformas. Cuando estoy contigo no soy yo. No me dejas ser yo misma.

Pero hoy lo he decidido: te dejo. Nunca más.

Me haces daño, eres tóxico. Eres peor que el mismísimo Satán. Eres el Mal. Eres todos los males.

No me controlo cuando estás conmigo. Me dicen que si me quisiera, si me respetara: no te volvería a llamar. Pero hoy sí. Hoy me voy a querer.

Esta mañana, maltrecha, me he mirado al espejo y no me ha gustado lo que haces de mí. Hoy sí. He tomado una decisión.

HOY TE DEJO. Y lo hago públicamente, para que todos lo sepan.

Ya no me haces feliz. Eres una herida con gangrena, un engaño, eres peor que pasear por el centro de Madrid en Navidades, una infección pustulenta. Eres caos, eres enfermedad.

Hoy he decidido que, finalmente,

TE DEJO,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JAGGER…

Jaggermeister

Jaggermeister Satán

 

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Una Modernilla sin Calderilla (I). Aventuras de.

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Pues sí. Hablemos de dinero. Sucio y asqueroso dinero.

Me gustaría tener la oportunidad de comprobar si el ser inmensamente rica me hará peor persona. Pero, por ahora, no lo puedo usar de excusa. Sólo me queda echar la culpa al “es que el mundo me hizo así“.

Mientras descubro cómo hacerme rica (legalmente), sin pasar por el matrimonio con un acaudalado octogenario suizo o sin pasar otras sustancias, entre otros planes de dominación mundial, expondré públicamente mis “truquillos” para sobrevivir sin calderilla en la capital.  Que aunque el dinero no lo sea todo, el postureo sí. Y una es muy moderna cuando quiere.

Ahí va, en cómodas pildorillas de sabiduría concentrada (que si se ahorra, se ahorra también en espacio y tiempo).

LA GUÍA DEFINITIVA DE LA MODERNILLA SIN CALDERILLA (Pendiente de patente).

Las coquetas y croquetas a la Coquette

Las coquetas y croquetas a la Coquette

  • Desayunar fuera*

Me encanta desayunar fuera, ¿a quién no? Recientemente, y por pura casualidad, he descubierto un sitio dónde te resulta incluso más rentable ir a desayunar que encender tu propia cafetera (la factura de la luz da tanto miedo que estoy por elegirlo cómo disfraz de Halloween este año). Y este sitio, también da miedo:

¡HACIENDA!
Calle de Guzmán el Bueno, 139
Madrid

Sí. No estoy de broma. Café con leche y una señora tostada con tomate (entera, pues no me dejaron pedir media- igual es porque si pido media ni me cobran-): 1,25€.

No es la cafetería más “cuqui” de Chamberí, y si lo posteas en Instagram posiblemente te baneen de la aplicación. Pero no pidamos olmos a la pera.

Tip: es aconsejable ir antes de las 11, que es cuando los funcionarios toman la cafetería en tropel.

  • Hummus infinito

¿Alguien había oído hablar de la tradición italiana del Apperitivo? Comida buffet de buena calidad por, no sé, 5-6€.. ¿no? Pues yo tampoco. Hasta que alguien me llevó y creó un monstruo.  Buffet suena fatal, lo sé, pero es uno italiano. Y eso lo mejora.

Los camareros son majísimos, me encanta el Hummus que sirven y el salmorejo tiene droga. Seguramente. El local es moderno y viejuno sin pretenderlo y está en pleno Malasaña. ¿Quieren más? Mejor no vayan y dejenmelo todo a mí.

Para cenar de miércoles a domingo, a partir de las 9:30. Tomas tu copa de vino y comes hasta cuando quieras o se acabe (lo que pase primero) por ¡¿5€?! La comida suele ser: hummus, salmorejo, pasta, ensalada, cous-cous, tabulé, y algo más (carne).

No me pagan por esto. Pero podrían.

Va, lo suelto ya: Pepa Tencha.

  • Museos/Exposiciones

Pues sí. Ir a Museos y Exposiciones puede ser una actividad divertida ¡y gratuita!

No todo en Madrid es beber y beber. El 10 % restante del tiempo está bien emplearlo en otra cosa. Además de dormir. Todos los museos tienen un horario gratuito. Como los lunes de 12 a 16 en el Thyssen (nadie dijo que el horario fuese el más idóneo). Sólo hay que mirarlo en sus webs o como yo, en mis 5 guías de Madrid.

Los hay gratuitos, como el Museo ABC (particularmente uno de mis favoritos) o el Tiflológico (que merece la pena, por curioso). Entre otros.

O como las exposiciones temporales de la Fundación del Canal Isabel II, el Espacio Telefónica o la Fundación Mapfre. A los “modernos cOOlturetas”, esta info les debería ya de sonar.

Sólo hay que tener un poquito de interés, poseer unas 7 guías sólo de Madrid, y, además, seguir los muchos-blog que se escriben sobre Madrid y sus millones de actualizaciones (Madridfree, Madridcool, Madriddiferente, lamadrimorena, quéhacerenMadrid, undíadiferenteenMadrid… etc, etc etc)… o me pueden llamar a mí. Y les doy el parte.

El meteorológico también. Pero éste va con tarifa.

  • Las cañas de fin de mes

Y del principio. Y del medio. Y de siempre. Es verdad que hay muchos sitios en Madrid dónde tomar cañas baratas. Pero no dejan de ser franquicias (y como buena Modernuela, reniego de ellas, aunque algún día me vean por allí… yo siempre negaré la mayor) y es “dónde va todo el mundo“. A los modernos de verdad nos encantan los bares-de-toda-la-vida. LO VIEJUNO. Dónde posiblemente generaciones de madrileños tomaron allí sus cañas, y los que aún viven, continuarían yendo a jugar sus partidas de MUS y JULEPE, sino fuera porque ahora sólo hay “viejóvenes” modernos. ¡Tan de los 80! ¡Tan mítico! Castizo sin pretenderlo, sí señor.

Son los sitios que se te quedan marcados, cuyo recuerdo tarda en irse, como el olor a aceite en el pelo y en la ropa cuando vas. Eso también tarda en irse. Cañas a 1,20€ y sandwiches mixtos a 1,50€, bien merecen una ducha.

¿Dónde? Pues dónde va a ser, si parece que no salgo de Malasaña: Palentino

  • Conciertos de Jazz/Blues y ¡pipas!

En una de las bocacalles de Arenal, cerquita de Sol, hay un lugar coquetuelo, escondido, una especie de cueva, no muy grande, pero que esconde un tesoro: conciertos de Blues y Jazz en vivo, ¡y gratis! Los martes-miércoles-jueves. Entre las 10-11pm. Entras, pides algo de beber, te aposentas… Y a disfrutar.

Por si ya fuera poco tanto placer terrenal, acompañan la bebida con pipas. No me miren así, en algunos lugares no ponen nada con la bebida; por no poner, ni buena cara.

Hagan el favor y visiten La Coquette

  • Pajaritas Vintage

Una no puede llamarse Moderna y no vestir cómo tal. ¿Qué cómo visten las Modernas? Pues no lo sé, a mí no me miren.

El caso es que ir a la moda es MUY CARO, hoy en día. Más que nada porque las modas duran tanto como el amor o la batería del móvil. O como todo: que no dura nada. Cuando te puedes comprar los vestidos con estampados de piñas, se llevan los estampados de Flamencos. Tú vas a por la camisa vaquera de turno, y se llevan las de cuadros… y así voy yo. Que no me aclaro.

Luego está lo que voy a llamar como “EL PARADIGMA DE LA ROPA DE SEGUNDA MANO”. Está usada, a veces huele raro. O tiene taras, agujeros y algún descolorido, o descosido… ¡pero vale más dinero que comprarte algo nuevo! (al menos en España).

Señores, seamos sensatos: debería ser más barata. O incluso podrían pagarte una limosna por llevarla puesta. Pues no. Vale cara. Y encima es guay. Es chachi. Es cool. Es moderno vestir como tu abuela. O como tu tío el leñador que no conocía el afeitado.

En toda esta vorágine, yo misma como defensora a ultranza de las PAJARITAS (divinas!) he encontrado un lugar dónde las venden a 5€. Y son simplemente maravillosas. Y extrañas. Ochenteras. Horrendas. ¡Las quiero todas!

Me veo en la tesitura de revelarlo o no, pues cada vez que me cojo un disgusto, se me pasa con una pajarita. No, no como helado (mi madre siempre dice que “estoy mal hecha“; ella lo sabrá, digo yo.)

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Como tampoco es que este blog lo lea mucha gente, aquí va: RETRO CITY

 

Prometo salir de Malasaña en la siguiente entrega de la Guía de la Modernilla sin Calderilla.

¡Lo prometo!

Los bebés ya no vienen de París

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… sino de Madrid.

Los bebés vienen de Madrid

Los bebés vienen de Madrid

Hoy voy a desvelar mi Superpoder Absurdo más peligroso (ver los 10 anteriores aquí ). Todo el mundo sabe que un gran poder conlleva una gran responsabilidad… y yo… pues eso, que yo no.

Y así voy, usándolo sin ton ni son. Sin medida. Y claro, luego vienen las consecuencias.  La vida no está hecha de reglas, sino de consecuencias.

Ahí va, lo voy a desvelar: tengo el SUPERPODER de EMBARAZAR A MIS AMIGAS.

Nací mujer, con sus dos XX y nada de “cromosomas Y juguetones” (preguntaré a mi madre, por si acaso). Pero que vamos, no lo duden, que yo soy MUY mujer. Pero mucho mucho. Con todos sus accesorios y rabietas.

Este Superpoder nació en Madrid. La misma noche que me mudé (o a la siguiente, que no estamos para calcular fechas). Por ahora tengo dos víctimas… digo, dos casos comprobados. Y uno “pendiente de confirmación“.

Si eres amiga mía, tienes pareja y llevas tiempo intentando quedarte encinta (no voy a hacer la broma del “cassette”, ya vale)… vente a Madrid y duerme conmigo, en mi cama. No te voy a tocar ni un pelo y voy a dormir como una bendita. Posiblemente, tengamos resaca compartida al día siguiente (pero eso es culpa de Madrid, no mía)… y el lunes, a la vuelta a tu vida normal, te haces un test de embarazo:

VOILÀ!

Habré ejercido mi magia… y en unos meses: diversión asegurada.

Yo me llevo la mejor parte: ser la tía molona de la criatura, y que se encargue de criarla su padre (el otro).

Puede que se rían de la tamaña estupidez que les estoy contando… pero en el pueblo ya me llaman “la preña-amigas“. Prefiero que me lo cambien a “el hada de la buena nueva” o “el amuleto del buen estado“… pero no, es que ellos son muy de pueblo. Y hay que quererles cómo son.

No sé, igual debería empezar a monetizar mi nuevo superpoder y ver qué pasa. Pero que nadie me pida luego responsabilidades, que yo sólo ejerzo de “tía molona” y ya.

¿Será Madrid? ¿Será mi cama? ¿Seré yo? ¿Seremos los tres? En cualquier caso, me alegro de “formar parte”- de alguna forma- en algo tan bonito y seguir generando estas “historias-anécdotas-casualidades”.

Los bebés ya NO vienen de París…

… Y yo que me alegro.

De Vacaciones, Vermuts y Veraneo en Madrid

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Vermut en Vacaciones

Vacaciones, en Malasaña

Este es mi primer verano madrileño. No he huido al pueblo, como todo cuerdo hijo de vecino que se precie. Marchen ustedes, yo les cuido la ciudad.

Me preguntan sobre el horriblemente-insoportable-asqueroso-pegajoso calor de la urbe, y SÍ: lo sufro. Y mucho. Pero, para nada en silencio porque, no paro de quejarme por Tuiter. (Si tienes cuenta en Twitter y no te quejas… ¿para qué tienes cuenta en Twitter, alma cándida?). Me dicen que está siendo un verano raro, que ha tardado en llegar el calor agobiante y además, de vez en cuando: HASTA REFRESCA… Yo les digo que es bastante normal, que este año estoy yo y rompo todo lo que toco.

Les hablaré de mi Guía de Supervivencia Personal. Que, básicamente, incluye: aire acondicionado, gafas de sol, amigos descarriados que se han quedado en la ciudad o, PEOR, amigos locos que vienen a visitarte (valientes arriesgados), bebidas refrescantes y mucha paciencia. Más aire acondicionado. ¡Ah! Y piscinas. Muchas piscinas

Ruta turística veraniega

Ruta turística veraniega

Se puede sobrevivir. Vamos, yo pienso llegar a septiembre, no sé ustedes. Y más negra que Celia Cruz. ¡Azúcar! (moreno, imagino).

Aunque no lo crean, hay multitud de planes interesantes en la ciudad: piscinas y terracitas en azoteas, exposiciones, museos con aire acondicionado a todo trapo, miles de millones de bares, restaurantes nuevos por probar… ¿no les parece que en Madrid aparecen nuevos lugares como setas? ¡Pop! Nueva cafetería moderna en Malasaña ¡Pop! Japonés chic en Chamberí, ¡Pop! Bar de techos altos en Antón Martín… y así.

Hablemos de las piscinas públicas de Madrid. Fui una vez. Me atreví. Y mi provinciana interior se llevó una gran sorpresa: top-less everywhere. Está prohibido lanzarse de cabeza a la piscina, pero, oye: Libres Domingos y Domingas, ¡libertad para todos! No es que me parezca mal, oigan, es que nunca lo había visto; en las piscinas públicas del pueblo se va con bañador de cuello alto de toda la vida del Señor. Y las tetas, se enseñan en la playa. ESO ES ASÍ.

(¿Se puede decir la palabra tetas en un blog? Es por decirlo más.)

Desde entonces sólo he ido a piscinas en terrazas de hoteles. Para hacer honor a la verdad, esto último sólo ha sucedido una vez. Pero es un hecho probado empíricamente. Si lo dudan, comprueben mi Instagram.

Con las altas temperaturas o te vas de refresquitos o te vas a algún lugar fresquito. Así que yo estoy aprovechando para hacer una gira de Vermuts por la capital y probar lugares nuevos, a la par que recorrer todas las exposiciones, museos y oferta cultural que se deja caer en mis manos. ¿Y los maravillosos cines de verano? Buenos, bonitos y baratos. Hay menos gente y mucho sol. Y quien no se consuela es porque no quiere.

Por supuesto que me escaparé a la playa. No lo duden. Pero, por ahora, esta alicantina se queda a la orilla del mar de Madrid. Ése que no tiene.

Ése.

Vaya vaya, aquí no hay playa

Vaya vaya, aquí no hay playa

 

Lo mío no son visitas, son maratones.

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 Con la llegada del verano, una de las cosas que toca es: la-visita-al-pueblo.

En mi caso, que soy así de acaparadora, tengo dos pueblos que visitar (el adoptivo y el de nacimiento). Por lo que mis visitas son más bien maratones. Intento ver a todo el mundo, amigos, familia, y de paso, sólo de paso, ir a la playa. *guiño, guiño*

Por que… qué es una escapada de Madrid si no vas a la playa (vaya vaya)??

Hablemos del pueblo, de volver de visita tras un tiempo explorando la gran ciudad… Hablemos de las amapolas.

Amapolaaaaa

Papaver Rhoeas

Y digo yo, ¿qué hay más de campo que las amapolas? Me encantan las Papaver rhoeas (que se note que estudié Ciencias Ambientales); pero soy tan de campo como los semáforos y tan de ciudad como las amapolas. Al final, no perteneces ni a un sitio ni a otro. Pero te quedas con lo mejor de cada uno. Necesitas salir de la ciudad a oxigenarte y vas de visita al pueblo… y en el pueblo duras dos telediarios de los de agosto (que son 10% de noticias y 90% de relleno). Porque una vez has visto a la familia y amigos, has bebido las cervezas pertinentes, has ido a la playa y lo has hecho todo… seamos sinceros: te aburres. Mortalmente. Letalmente. Venga, no tanto.

Me gusta ir de visita al pueblo. Me encanta. Pero a los 3 días el cuerpo me pide Madrid en vena. Y es que, es curioso, pues en esta última visita, al llegar, pensé: “Ya en casa”. Y seguidamente, mi hilo de pensamientos fue a un: “¿¡qué casa?!” Ya no siento que este lugar sea mi casa…”. A los 5 minutos estaba dejando la maleta en mi habitación de la adolescencia, llamando a los amigos para tomar unas cañas, y se me pasó la tontería al primer sorbo, para qué nos vamos a engañar, que yo a veces tengo los sentimientos de una alpargata.

Me gusta volver y sacar el kitty car de paseo (mi coche). Me gusta preguntar por los cotilleos nuevos, por las familias, hermanos, amigos, embarazos, casamientos y divorcios, por los avistamientos extraterrestres y por la salud de todos. Que soy muy curiosa, vaya. También me gusta contar todas mis novedades por triplicado y crear debate en torno a mi vida sentimental y laboral. Porque en el pueblo no pasa nada, sigue igual, mientras a mí me pasa TODO. A veces siento que viajo al pasado cuando vuelvo. No porque no haya llegado la luz o la interné al pueblo, sino porque todo sigue igual que cómo lo dejé. Salvo que la gente se empeña en casarse y reproducirse, así que si tardo mucho en volver, puede que se hayan multiplicado demasiado y no pueda verlos a todos en una sola visita.

Es chachi (reveindiquemos el uso y abuso de esta palabra!) que te saluden por la calle, ver rostros conocidos en todos lados, que tu madre te diga que has adelgazado (menos esta vez, que no me ha dicho nada…), que tu hermano pague la ronda, que se alegren de verte y no huyan, no perderte (o sí, para variar, que yo tengo la brújula en el trasero), que los lugares estén a poca distancia, que te lleves millones de abrazos, y que el tiempo se ralentice de nuevo… En los pueblos ocurre que el tiempo no pasa TAN deprisa. Llega y se lo toma con calma. Con mucha calma chicha.

Por supuesto, yo no hago visitas, hago mini-mudanzas, en cuanto a equipaje se refiere. Parece que siempre lleve el armario a cuestas y es que una nunca sabe que se va a poner, que va a necesitar y llena la maleta de TO-DO. Iba a decir de “por si acasos“, pero muchas veces la lleno de “sin sentidos” y ropa que no es que no combine, es que se pelea, se declara la guerra entre ella.

Y por no hablar, no hablemos de los acentos y la jerga. Es otro idioma: “el provinciano“. Las expresiones son más divertidas y, gracias a Dios, se me olvida por unos días el pijerismo que adquiero en Madriz y vuelvo a hablar como una auténtica MOZA (jamelga, jaca, cordera… rico idioma el provinciano, oigan), pero sigo sin tener tierras, sólo dos tiestos. En otro momento dedicaré una entrada entera a hablar sobre las particularidades del idioma, las jergas y los provincianismos… que dan para mucho. O no, pero son divertidos.

Es necesario volver al pueblo, de vez en cuando, para que no se olviden de tu cara y para visitar a la mami, claro. En el pueblo empezó todo. Y volver te ayuda a recordar por qué te fuiste. Eso sí, yo seguiré siendo una amapolilla de campo, pero que se confundió y se transplantó en la ciudad.

Una amapola: Plantá en un tiesto.

TGIF

Menos mal que ya es viernes

Madrid, me matas

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Mucho Madrid

No puedo con esta ciudad

…Bien muerta.

Ay. Madrid. Me matas. Pero que yo me dejo, encantada, además. Como buen domingo, soy una zombie de cerebro aturdido. Y es que invoqué al diablo el jueves, cuando dije: “sí, mañana salgo, pero de tranquis

Salir de tranquis. JA. El padre y muy señor nuestro de los Autoengaños. Nunca se sale “de tranquis” o sales o no sales. Y cuando sales, lo mejor es no tener expectativas, hacerlo con poco dinero en la cartera y con la idea de “sólo una, que yo mañana madrugo”. Ese tipo de frases sólo sirven para confabular el universo y que acabes cerrando todos los bares, bebiendo hasta las copas de los árboles, o peor, en karaoke piano bar cantando a pleno pulmón (y lo mola todo).

Esas frases las carga Satán. Pero no aprendemos; o por lo menos yo no aprendo. Porque ayer sábado volví a decir: “no, si yo hoy no salgo.ILUSA. Y cuando pude levantarme del sofá, no es que saliese, no, es que no entré…. Otra cosa que me ha traído mi nueva etapa capitalina (viviendo en la capital SIN capital) es el dejarme llevar un poco y a optimizar mis recursos. Y a aumentar mis “from lost to the river” como forma de vida.

No es que en el pueblo no saliese, no se vayan a ustedes a confundir, pero desde que vivo en Madrid, mis noches son más absurdas y divertidas. Y siempre caigo en el mismo autoengaño del “hoy no salgo” o “sólo un rato”.  De verdad que opongo un poco de resistencia (tampoco demasiada, que una es Alicantina, borracha y fina), que salir es caro, que el alcohol engorda y que mi cuenta corriente anda en números púrpura celeste… pero el universo siempre conspira en mi contra y hace que “pasen cosas” y yo acabe más saliendo que entrando.

Y qué os voy a decir yo si mis flores favoritas son las margaritas con muchos hielos.

Bébeme

Bébeme

No sé si acabaré conociendo todo Madrid o me acabará conociendo él a mí. Pero lo que sí sé es que Madrid me mata.

Y yo soy su zombie feliz.

 

 

 

(Que conste que también voy a museos, exposiciones y otros eventos culturales.)