Sexo, mentiras y cintas de video

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…en el Reino de OZ.

Tenía pensando escribir(os) hace 3 meses, también hace 2 y luego pensé que para qué. Pero aquí me tenéis: para el “QUÉ“.

Sigo con las patitas colgando y vengo a contaros que se cuece en el mágico Reino de OZ (Australia). -Básicamente nos cocemos nosotros los días que hacen 38/40º, que aquí el sol nos odia a todos-

Palomitas.

Sex, lies and videotapes.

Sexo

Si queréis hablamos del sexo de los ángeles, porque del mío ya hemos terminado.

En serio.

Qué no, que no bromeo. Con esto no bromeo. Aquel estereotipo del “Australiano -surfero-tío bueno“, pues no sé, andará viajando por Europa, porque yo aquí no lo veo. Y pensé, pues será Melbourne. Pero nada, en Sydney tampoco. Nos han vendido algo que no existe. Los únicos “australianosurferotiobueno” que vi fue en la conexión de vuelos en el aeropuerto de Manila, antes de llegar yo a las antípodas. Y aún los ando buscando.

Imagino que los 10 que existen los tienen viajando por ahí, esperando que creamos que SON todos ASÍ. No way.  Después de varios meses, y por hacer un poco de trabajo de campo, sólo por vosotros, no por mí, volví a Tinder (oscuro pasado).

3 días he durado. Me voy a dar al celibato. A lo loco.

Oí que muchos australianos las prefieren asiáticas. Especialmente aquí en Melbourne. Creo que me están empezando a atraer hasta a mí. Las asiáticas, claro.

Siempre nos quedarán los Quokkas.

Mentiras

(que sí, en serio, no tengo mucho más que decir del tema anterior… es muy triste, lo sé).

(todavía no)

(Ni tampoco ahora)

Más que mentiras, diría “clichés” o “expectativas“. Todos tenemos la imagen del Reino de OZ, Australia, como la tierra prometida. Donde se vive muy bien, te haces rico en seguida, hay miles de millones de oportunidades y todo es requetechiripitiflautico y mejor que de donde sea que vengas. El aire es más airoso, todo el mundo es muy feliciano y explotas de júbilo instantáneo. Venga, no.

Y he de admitir, y admito, que yo fui la primera atraída por la luz brillante hacia el imperio del sol que te quema la piel sin piedad. Hacia el maravilloso Reino de OZ. Venga, no.

El famoso “gato encerrado” siempre está ahí, encerrado (pobre, nadie lo libera, pero todos sabemos donde está, ¿dónde? Ahí). Pues sí, es verdad que se vive bien en el Reino de OZ (los australianos, claro), que hay dinero y que se gana más que en muchos países (los australianos, claro), que hay muchas más oportunidades (para los australianos, claro) y que todo lo que no es venenoso, es ponzoñoso (los australianos, claro).  Venga, no.

Es verdad o mentira a medias, según lo mires. Y según quien te lo cuente. Y según el nivel etílico de tu sangre. Eso también. Venga, no.

No olvidemos que: 1. somos inmigrantes (todo es un pelín más difícil), 2. nuestros visados temporales nos complican aspirar a empleos un poco más cualificados, 3. muchos somos “casual” en nuestros empleos y aunque el salario por hora es mucho más amplio que lo que se gana en España (por decir un país cualquiera) no nos dan las suficientes horas como para a veces, tener UN salario. Por lo que: 4. Tienes varios trabajos. 5. No tienes vida porque trabajas mucho o no tienes dinero porque trabajas poco. 6 TODO ES MUCHO MÁS CARO. 7. En especial la vivienda y el alcohol. Así que 8. Por mucho que cobres, posiblemente ahorres muy poco. 9. O bien para viajar o bien para pagarte el siguiente visado. Con lo que 10: en resumidas cuentas, NO te haces rico.

Venga, no.

Dicho todo esto: hay oportunidades. Y no se vive mal. Hay gente a la que le va muy bien. Hay gente a la que le va mal. Y luego estoy yo, que os lo cuento.

Pero al final, como todo, se trata de buscarse la vida.

Y sonreír mucho.

(¿es buscarse la vida sinónimo de buscarse el pulso? Pregunto)

 El Reino de Oz mola, sólo que no quiero que vengáis. Lo quiero todo para mí. Venga, no.

…Y cintas de video.

(no, nada de sexo, aquí tampoco)

Lo de “cintas de video” es una licencia poética que me he tomado (como si fuera una copa) haciendo referencia a algo que me maravilla sobremanera del Reino de OZ. Me fascina. Y es el amor por lo vintage y lo viejuno. Más allá que cualquier mercadillo de baratijas de Montmartre o el puesto más rancio del Rastro madrileño.  Los australianos siguen teniendo sus tiendas de cintas de video, cedés, elepés, radiocasetes, disquetes, vinilos, juguetes, cachivaches, antiguallas y yo creo que hasta de jeroglíficos si pudiesen. Pero no me entendáis mal, el mercado no es algo simbólico, como una tienda en un barrio moderno para aparentar… es que a ellos lo viejuno les gusta de veras. Hay muchas tiendas así. Tierra extraña esta de OZ. Hasta ellos visten muy a lo viejuno, con su ropa raída y descuidada.

Otro día os hablo del estilo de vestir australiano. Es lo más parecido a vestirse con “lo primero que encontré por ahí” estando seriamente afectado por alguna sustancia y en pleno ataque de enajenación mental.

Pero otro día, que yo ya me duermo.

Venga, no.

Walking on a dream

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A pesar del camino entre las piedras

de las veces que ha llovido y no llevaba paraguas

las 10 horas de diferencia horaria para continuar la conversación

los suspiros

los malentendidos (conmigo misma)

alguna lagrimilla soltada sin querer

los ratos un poco “torcidos”

los días libres color Pantone 432-C

y el sol cuando tocaba trabajar

el “ya te llamaremos” que fue nunca

las arañas y serpientes

y no terminar de encontrar el nido

A pesar de las sonrisas de los desconocidos

y de estar menos perdida que siempre

pero sin saber de qué va la función

no encontrar nunca la dirección incorrecta (porque no existe)

A pesar sumar de todo:

SIEMPRE siempre siempre merece la alegría cumplir un sueño.

(Y a mí ya no me lo cuentan-YEAH-)

Melbourne Skyline

 

Paciencia, Fé y todos los dramas sin querer**

Skyline Melbourne
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A ver. Yo hoy iba a escribir sobre lo que implica buscar piso en otra ciudad (es decir: buscar piso en Melbourne). Pero antes quiero hablaros de mi superpoder: soy capaz de convertirlo todo en un DRAMA. ¡No! ¡Qué digo! Un DRAMÓN, de los de cientos de paquetes de pañuelos deshechables y kilos de helado.

“Australia es un país en el que se tarda más tiempo en encontrar casa que trabajo.” Qué majos, todos.

Voy a hablar de 3 elementos básicos para la vida moderna melbourniana: CBC (Casa, Bici, Curro). 

Hoy me centro en lo de la Casa. Más que nada es porque llevo 6 días en Melbourne y me estoy volviendo del derecho (del revés ya estoy) de buscar las 3 cosas a la vez. No, NO se puede todo.

Si os han contado que en Australia es todo muy caro, en especial alquileres y transporte… ¡os han contado bien! Yo venía con la idea de ahorrar un poquitín al ppio tirando de webs como HelpX. Y bueno, en teoría sí que es verdad que ayudan: casa, comida y wifi por trabajitos casuales. Lo malo: es que apenas hay en las ciudades, te tienes que desplazar. Muchos son granjas o casas en la distancia. Yo he tenido tan buenísima suerte que mi HelpX pasó de mí y he estado 3/4 días en casa de su madre en un pueblecito alejadísimo del centro (Creswick).

Lo bueno: la señora me llevó a ver canguros, wombats, alpacas, ñuus, cocodrilos, koalas y quokkas. Y ya por eso ha valido mucho la pena. (QUOKKAS, al 4º día, ¡sí señor! pero no vale porque no he podido tocarlos aún…)

Lo malo: estoy a 1:30h de la city y así no hay quien se relacione, entregue CVs, visite pisos o vea ser vivo (miento, vivo rodeada de una gata, muchas arañas, caracoles serranos y pájaros canturreantes).

La experiencia ha sido un poco MEH. Lo dejamos ahí, pero sin duda: he ahorrado pasta. Además, la señora me ha regalado un secador de viaje. No sé, no preguntéis.

Sobre las webs de buscar piso: la top es Gumtree, más que nada porque es gratis (mis 2 palabras favoritas a partir de ahora. No me digas TE QUIERO, dime ES GRATIS), y porque puedes contactar con la gente y tener su teléfono.

Otras webs como Flatmates son un coñazo, más que nada porque TIENES QUE PAGAR (25$ por 10 días) y porque si no te manda 30 e-mails al día, no es flatmates. Es SPAMeadora total. Y lo que jode es que te manda cosas super molonas que no puedes catar (contactar) porque no pagas. ¡MALDITOS!

Y ahora hablemos del mal, de lo peor, del horror: LOS PISOS PATERA. De estas cosas que sabes que se dan en Lavapies, pero nunca has estado en uno, o que te cuenta la portera, de la vecina de tu tía abuela que “ahí viven 2 familias de Ecuador y que comparten con otra de Pakistán y además tienes 3 perros y 2 bonsais”, te lo comenta así por lo bajini, con gesto de desaprobación y algún desaire.

Pues señores, ay. Yo voy a ser uno de esos bonsais.

Ahora mismo, sin trabajo, lo que prima es el ahorro. Para que me entendáis: Melbourne es un conglomerado de edificios altos y otros edificios e iglesias chulas en el centro o CBD y Docklands y luego están los barrios residenciales, alrededor. Son de casas bajas y tienen mucho encanto. Yo quiero vivir en uno de esos: Carlton, Brunswick, South Melbourne, North Melbourne, Fitzroy… Lo malo de vivir ahí es, eso, el segundo punto: EL TRANS-POR-TE. Hiper mega über super caro. Y me quedo corta. Sangras al pasar la Myki Card (tarjeta de tte recargable).

Está la posibilidad de la bici, eso también, pero aún no tengo. Será, espero, lo tercero que consiga (después de las otras 2 CC).

De todas maneras, está montado todo de tal forma que vivir en el centro sea más barato, sí, pero un piso PATERA. Lo más normal es que hayan muchos ojos rasgados asiáticos compartiendo contigo. Pero hay de todas las nacionalidades porque esto es una torre de Babel.

Y he aquí el MUNDO PISO PATERA. Porque es un mundo y yo sólo he rascado un poquito la superficie.

(Ahora mismo me río yo de lo que me quejaba hace poco más de un año cuando buscaba piso en Madrid… BUAH, BONITA, no sabías entonces lo que te esperaba).

La mayoría de los pisos pateras no son feos, no, ni siquiera viejos, no señor. Que va. Son complejos de lujo con su gym privado, su spa, su piscina cubierta y sus BBQ en la terraza y con vistas que flipas. Me recuerdan a las colmenas de Resident Evil (zasca, qué comparación). Imaginaos edificios de 32 plantas super modernos de reciente construcción, en el centro del meollo, con todos sus extras. Molones y modernos. Pues bien, esos pisos son aprovechados al máximo: hasta duerme gente en el salón. Y llaman “private room” (por los co**nes) a colchones separados por cortinas o cartones. No miento, no. Mirad:

Piso pateril

Y no es de los peores, seguro. Pero así lo anuncian en las webs. ASÍ. Y he oído cosas escalofriantes….

Luego está el “tienes intimidad pero no”: roomshare. Lo más normal es compartir habitación-tócatelafiga-como si tuviéramos 10 años. Y va a ser casi la opción que elija para el ppio.

Voy a ser un bonsai. Yo, feliz e inocente de mí, creía poder hallar el santo grial, la BBB de las habitaciones melbournianas: la private room barata y céntrica. Qué lista yo. Qué cándida. Qué inocente. Pobre ilusa.

Seré un bonsai. Pero dentro de lo malo, estoy escogiendo habitaciones bonitas con escritorio y poca gente con la compartir en total (las hay de 2 literas en una habitación) y en barrios molones pero MUY cerca del centro.

Os iré contando desde mi tiesto.

 

Quien no se consuela

Quien no se consuela

Mims en Quokkalandia

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Escribo ahora mismo sentada en una caja de cerillas en Manila (bueno, a esto lo llaman avión… en mi idioma no se llamaría así) y que será mi casa por las próximas 8 horas. OCHO LARGAS HOOORAS.

Madre mia, tengo el cuerpo escombro. Vengo de otros 2 vuelos matadores: en el primero pedí el comodín del gintonic, 3 horas a Londres y en el segundo pedí el comodín de la pastilla pa´dormir, porque 13 horas en otra caja de cerillas de Londres a Manila, no se aguantan así como así.

Añadamos a eso 3 dulces niños rubitos en los asientos de delante. Y así es como PAL (Philipino Airlines) debería entrar en la lista de procesados por crímenes a la humanidad.

En fin, que no sabré ni como me llamo cuando llegue. De un avión a otro y tiro porque me toca. Y corriendo en las escalas. Turbulencias y ya inmersa en un clima inglés parlante (que una aquí también vino a mejorar su inglés EH).

Hubiera querido escribir todo esto en los días previos a mi marcha, pero oye, se dio la casualidad que salí a tomar una caña y me lié. Y es que me he pasado 2 semanas de despedida en despedida, de caña en caña y de juerga en juerga, tanto que podría opositar para la plaza de Masiel.**

Ha sido emotivo, bonito y exhaustivo.

Y me he venido a la otra punta del planeta, porque no aguantaba el ritmo, eso también.

Queda poco para llegar a Melbourne y empezar una nueva “aventurilla”. Puesto que mi vida no tenía emociones suficientes, pues nada, decidí que mejor me piraba al otro hemisferio para ver qué tal se vive boca abajo.

Espero que no se me suba mucho la sangre a la cabeza, que me pongo muy tonta.

En realidad, para los que no me conozcan demasiado, lo de “oye, que yo me quiero pirar a Australia/NZ” no ha sido un capricho de última hora. No ha sido una rabieta. Es un sueño del que llevo hablando hace años. Y parece que hasta que no lo he conseguido no he parado (cabezota que es una).

Esto de cumplir sueños da un poco de vértigo, pero sólo un poco (sobre todo si miras ahora mismo por la ventanilla y ves que sobrevuelas a 10.000 pies de altura). No, ahora en serio, esto me asusta y me encanta a partes iguales. Que supongo que de eso se trata. El miedo y la adrenalina le da un puntillo, no creáis. Y es que culo inquieto SE NACE ( y SE HACE, ¡qué narices!).

No sé qué me deparará el mañana (o esta misma mañana) que ya no sé dónde vivo, pero sé que aunque vaya mal (que no), siempre será para bien. Al fin y al cabo, estoy tan harta de acumular cosas que se me ha ocurrido que voy a acumular anécdotas, aventuras e historietas. Para ser la pesada de turno, esa que todos miréis en plan: “ñiñiñiñi”. ESA. Pero que en secreto ¡envidiéis!

Y no quiero faltar a la verdad: he venido a montar una granja de Quokkas. Y a informar sobre el efecto Coriolis. Eso también.

Updates: Llegué, sana y salva. Y con un jet lag hasta las cejas, ha sido todo sencillo y natural. Como si no estuviese en la otra punta del mundo. Como si ya conociese esto. Una Melbourniana (¿se dice así?) me ha preguntado sobre si noto que estoy en Australia, si hay algo distinto o que me llame la atención…. y la verdad es QUE NO. Hablan raro y hay muchos edificios altos. Tiene su aquel la city y hace fresquiviri. Y la cerveza es jodidamente cara… pero por lo demás, oye, como en Madrid.

Me perdieron una de mis maletas. ¿Pero qué pasa este año con las maletas? ¿han decidido hacer las maletas las propias maletas? ¿Son las maletas los nuevos calcetines en la lavadora? ¿Es un complot de las aerolíneas? ¿Será culpa de Trump? En fin. Lo raro es que llegase alguna (con un Madrid-Londres-Manila-Melbourne de trayecto, hasta casi yo me pierdo).

No sé, no siento nada especial. Salvo que esto parece una ciudad viva y eso mola y siento la muerte en forma de Jet Lag y dolor de riñones en mi cuerpo serrano.

Me han dicho muchas veces que qué valiente soy…. y sinceramente pienso que: tener hijos, comprar una casa, montar una empresa u otro tipo de cosas que vosotros hacéis sí son de gente valiente. Venirse a Australia es sólo coger unos aviones y ya.

Por cierto, el dinero parece de juguete, sacado del monopoly. Y lo del Efecto Coriolis apenas se aprecia, porque el agua descarga desde el centro y con suficiente fuerza como para caer sin rotar….o no sé cómo explicarlo, pero que me he quedado embobada en cada descarga y NADA. No noto nada.

¿Esperabais fuegos artificiales o a mí gritando o algo así? Bueno, eso ya vendrá o no, o qué sé yo. Pero ya me he ido de cervezas y me han reconocido por la calle, en serio, en Melbourne. Si ya Nindiola dixit: “esta va a ser conocida en la ciudad en 3 semanas”. También hice un contacto para un posible curro, he enviado un CV ya y además puede que me retire 5 días al campo con una señora muy maja que quiere té, largas charlas y yoga (HelpX).

Y con vuestro permiso, me retiro a un sueño reparador. Sin escalas, niños lloricas, asientos horribles, ruidos, turbulencias y azafatas que se ríen por lo altini (porque no saben hacerlo por lo bajini). Descanso en paz, pero por poco.

** Viendo el IPC de Australia (Índice Precios Cerveza) tenía que haberme bebido todas las reservas de Madriz.

*** ¿Y ahora que soy? ¿Una moderna venida abajo? (Al Hemisferio Sur)

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