Paciencia, Fé y todos los dramas sin querer**

Skyline Melbourne
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A ver. Yo hoy iba a escribir sobre lo que implica buscar piso en otra ciudad (es decir: buscar piso en Melbourne). Pero antes quiero hablaros de mi superpoder: soy capaz de convertirlo todo en un DRAMA. ¡No! ¡Qué digo! Un DRAMÓN, de los de cientos de paquetes de pañuelos deshechables y kilos de helado.

“Australia es un país en el que se tarda más tiempo en encontrar casa que trabajo.” Qué majos, todos.

Voy a hablar de 3 elementos básicos para la vida moderna melbourniana: CBC (Casa, Bici, Curro). 

Hoy me centro en lo de la Casa. Más que nada es porque llevo 6 días en Melbourne y me estoy volviendo del derecho (del revés ya estoy) de buscar las 3 cosas a la vez. No, NO se puede todo.

Si os han contado que en Australia es todo muy caro, en especial alquileres y transporte… ¡os han contado bien! Yo venía con la idea de ahorrar un poquitín al ppio tirando de webs como HelpX. Y bueno, en teoría sí que es verdad que ayudan: casa, comida y wifi por trabajitos casuales. Lo malo: es que apenas hay en las ciudades, te tienes que desplazar. Muchos son granjas o casas en la distancia. Yo he tenido tan buenísima suerte que mi HelpX pasó de mí y he estado 3/4 días en casa de su madre en un pueblecito alejadísimo del centro (Creswick).

Lo bueno: la señora me llevó a ver canguros, wombats, alpacas, ñuus, cocodrilos, koalas y quokkas. Y ya por eso ha valido mucho la pena. (QUOKKAS, al 4º día, ¡sí señor! pero no vale porque no he podido tocarlos aún…)

Lo malo: estoy a 1:30h de la city y así no hay quien se relacione, entregue CVs, visite pisos o vea ser vivo (miento, vivo rodeada de una gata, muchas arañas, caracoles serranos y pájaros canturreantes).

La experiencia ha sido un poco MEH. Lo dejamos ahí, pero sin duda: he ahorrado pasta. Además, la señora me ha regalado un secador de viaje. No sé, no preguntéis.

Sobre las webs de buscar piso: la top es Gumtree, más que nada porque es gratis (mis 2 palabras favoritas a partir de ahora. No me digas TE QUIERO, dime ES GRATIS), y porque puedes contactar con la gente y tener su teléfono.

Otras webs como Flatmates son un coñazo, más que nada porque TIENES QUE PAGAR (25$ por 10 días) y porque si no te manda 30 e-mails al día, no es flatmates. Es SPAMeadora total. Y lo que jode es que te manda cosas super molonas que no puedes catar (contactar) porque no pagas. ¡MALDITOS!

Y ahora hablemos del mal, de lo peor, del horror: LOS PISOS PATERA. De estas cosas que sabes que se dan en Lavapies, pero nunca has estado en uno, o que te cuenta la portera, de la vecina de tu tía abuela que “ahí viven 2 familias de Ecuador y que comparten con otra de Pakistán y además tienes 3 perros y 2 bonsais”, te lo comenta así por lo bajini, con gesto de desaprobación y algún desaire.

Pues señores, ay. Yo voy a ser uno de esos bonsais.

Ahora mismo, sin trabajo, lo que prima es el ahorro. Para que me entendáis: Melbourne es un conglomerado de edificios altos y otros edificios e iglesias chulas en el centro o CBD y Docklands y luego están los barrios residenciales, alrededor. Son de casas bajas y tienen mucho encanto. Yo quiero vivir en uno de esos: Carlton, Brunswick, South Melbourne, North Melbourne, Fitzroy… Lo malo de vivir ahí es, eso, el segundo punto: EL TRANS-POR-TE. Hiper mega über super caro. Y me quedo corta. Sangras al pasar la Myki Card (tarjeta de tte recargable).

Está la posibilidad de la bici, eso también, pero aún no tengo. Será, espero, lo tercero que consiga (después de las otras 2 CC).

De todas maneras, está montado todo de tal forma que vivir en el centro sea más barato, sí, pero un piso PATERA. Lo más normal es que hayan muchos ojos rasgados asiáticos compartiendo contigo. Pero hay de todas las nacionalidades porque esto es una torre de Babel.

Y he aquí el MUNDO PISO PATERA. Porque es un mundo y yo sólo he rascado un poquito la superficie.

(Ahora mismo me río yo de lo que me quejaba hace poco más de un año cuando buscaba piso en Madrid… BUAH, BONITA, no sabías entonces lo que te esperaba).

La mayoría de los pisos pateras no son feos, no, ni siquiera viejos, no señor. Que va. Son complejos de lujo con su gym privado, su spa, su piscina cubierta y sus BBQ en la terraza y con vistas que flipas. Me recuerdan a las colmenas de Resident Evil (zasca, qué comparación). Imaginaos edificios de 32 plantas super modernos de reciente construcción, en el centro del meollo, con todos sus extras. Molones y modernos. Pues bien, esos pisos son aprovechados al máximo: hasta duerme gente en el salón. Y llaman “private room” (por los co**nes) a colchones separados por cortinas o cartones. No miento, no. Mirad:

Piso pateril

Y no es de los peores, seguro. Pero así lo anuncian en las webs. ASÍ. Y he oído cosas escalofriantes….

Luego está el “tienes intimidad pero no”: roomshare. Lo más normal es compartir habitación-tócatelafiga-como si tuviéramos 10 años. Y va a ser casi la opción que elija para el ppio.

Voy a ser un bonsai. Yo, feliz e inocente de mí, creía poder hallar el santo grial, la BBB de las habitaciones melbournianas: la private room barata y céntrica. Qué lista yo. Qué cándida. Qué inocente. Pobre ilusa.

Seré un bonsai. Pero dentro de lo malo, estoy escogiendo habitaciones bonitas con escritorio y poca gente con la compartir en total (las hay de 2 literas en una habitación) y en barrios molones pero MUY cerca del centro.

Os iré contando desde mi tiesto.

 

Quien no se consuela

Quien no se consuela

El mercado (inmobiliario) está fatal

me pego un tiro con el secador
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Idealista y Happn. Happn e Idealista.

Lo mires por dónde lo mires: el mercado-inmobiliario– está fatal.

Llevo una semana de comparativa de mercados… y estoy saturada. Saturadísima. Como cuando te juras y te haces perjurar a ti misma que nunca más volverás al típico wok, all you can eat o a las barras libres… TE SATURAS. Pero sabes que volverás. Lo sabes. No te engañes.

Pues sí, señoras. El mercado está FATAL de lo suyo. Y digo señoras no por el sexismo del lenguaje, lo digo adrede, a hacer daño. Últimamente mis amigOS se han convertido en unas drama queen y locas de la vagina, y me toca (¡a mí!) llevarles helado y pelis bonitas. Y consolarlos.

Mis amigas son los nuevos hombres, de cita en cita, de cama en cama y tiro por que me toca. NO revelo en que grupo ando yo. Además, el helado no me gusta.

Pero bueno, volvamos al asunto que nos toca. Idealista y Happn. Para todos aquellos que no lo sepan aún (y ya os vale por no estar ayudando a esta pobre mujer a encontrar nido o cueva o qué sé yo), me mudo. Bueno, aún no me mudo, más que nada porque no sé a DÓNDE. Pero en cuanto solvente este pequeño detalle: me mudaré.

LOS PROS-Happn

Estoy buscando piso. Y macho alfa. Pero me quedo con que el piso sea bonito y ya. Ya pongo yo lo de alfa, beta, gamma y la licuadora.

La semana pasada, comiendo con una amiga me recomendó Happn (App para ligar conocer gente por geolocalización). He de reconocer que la app me daba miedo, no sé muy bien por qué. Pero sus palabras me convencieron: “Tía, te quitas a todos los de Alcorcón y similares y te queda lo aprovechable”. Y nada, ahí que fui a investigar yo. Cansada de Tinder y su cementerio de Matches (y machos) cada vez más extraños me “adentréen esta nueva app-ventura. Al día siguiente ya estaba alucinando: Mamassita, cuánto chulazo. No es normal. No parecía real. Es como concentrar lo poco salvable de Tinder y adecentarlo mucho. Viendo la cantidad de tios buenos con los que me cruzo al día, realmente debería dejar de mirar la pantalla del móvil y mirar al frente. O quizás la explicación más sencilla es la correcta: hay una concentración de chulazos sin igual en mi barrio, con lo cual debería pensar en NO mudarme.

Lo que realmente destaco de la app es el concepto: lugares comunes. Al final, si coincides tanto con una persona es por algo: o es tu vecino o frecuenta los mismos bares, gimnasios, etc… O te acecha, que todo puede ser. My evil plan es sencillo, no lo escondo: ligar con los runners barbudos que corren en la pista de Canal. O en el Reti los findes. Lugares comunes.

IDEALISTA. Al principio todo son pisos cuquis, bonitos, luminosos, dónde amar la vida, dónde dormir las siestas, dónde mi licuadora y yo encontremos un lugar para ser felices y divinas. Para hacer fotinchis y subirlas a Instagram. Donde ser MUY cookie, vamos.

Empiezas con objetivos irreales. Que se cumpla TOOODO lo que buscas en un piso: luminoso, céntrico, barato, con pocos compañeros, que nadie fume, que tenga piscina, con cama gigante y habitación espaciosa y que la decoración sea como sacada de las revistas CASA y MI JARDÍN juntas. Hasta que venga con ama de llaves y chófer.

CONTRAS.

Y luego viene el puzzle: conseguir unir todas las piezas. JA. Ilusa de mí. Si es barato está en Alcorcón, junto con los descartes del Tinder. O en Sebastopol. Si es cuqui es un piso de 8 habitaciones (compartir piso, vale, pero residencia estudiantil ya no, que una tiene una edad… y una “revisable” salud mental). Si es luminoso, es ruinoso (sin paredes). Si está en el centro es viejo, oscuro y siniestro. Si lo tiene TODO, no te lo puedes permitir… y así.

(Happn)

Cuando tienes muy claro lo que buscas: es complicado dar con ello. No imposible, pero ciertamente fácil NO es. Así me va: llevo la racha de primeras citas más larga de la historia (de mi historia, claro). No repito, oigan. Para qué.

Al igual que con los pisos, no necesitas más que una cita para saber si hay Match, Like, posible relación durarera o no. Algunos son ciertamente siniestros (hablo de Idealista… creo). Dueños raros que no quieren que convivas-pero te saludaremos EH-, o que te informan sobre su intención de tomar té con su tía abuela todos los días en su tu casa (#trueStory). Pisos alejados, cuevas sin ventanas… y desesperas. Un poco. Un mucho. Te saturas. Ya no sabes si conciertas una cita para ver un piso o quedas con alguien para tomar café y lo que surja (ya os lo digo: lo único que surge muchas veces es la hora de marcharte).

Se te pasa el arroz, más que nada porque dentro de poco no tendrás cocina dónde hervirlo.

Llamas, te interesas, das tu número, cuadras agenda. Te presentas y tienes unas cuantas conversaciones de ascensor. Tratas de enseñar tu mejor yo. Tratas de venderte. Tratas de comprar. Tratas de escapar. Y otra vez a la casilla de salida.

Idealista y Happn. Happn e Idealista.

La peor parte viene cuando no eres tú el que descartas. La peor parte es CUANDO TE DESCARTAN A TI (¡malditos!). Y os aseguro que duele mucho más un NO en Idealista que en todas las apps de dating juntas. Y empiezas a comparar. Aparecen nuevas oportunidades en tu pantalla, like or not, yay or nay, sí o no, favorito o descarte. Pero ya no son como el que te enamoró. Él ya no volverá y ninguno se le va a parecer.

Era ÉL.

*Dramatización*

Te descartaron y estás dolida. A todos los demás les pones pegas y maldices tu suerte por haberlo perdido… pero tienes que avanzar, se fue… y ya no volverá (sigo hablando de EL PISO, que conste).

*Modo Drama OFF*

Sólo ha pasado una semana. Lo juro. Y puedo asegurar, con todo el conocimiento que me avala (ninguno) que el mercado está fatal. Pero que toca seguir buscando. Ea.

Happn e Idealista. Idealista y Happn. Ojalá no tenga que utilizar una de las dos aplicaciones. Pronto. O las dos, y al final de con alguien muy majo, runner y barbudo, que me ayude con la mudanza.

*Guiño, guiño*

O que el barbudo me adopte en su casa.

🙂

Ya. Dejo de soñar. Mañana vuelvo a Idealista.

runner barbudo ven a mí

Ven a mí.