Sexo, mentiras y cintas de video

Estándar

…en el Reino de OZ.

Tenía pensando escribir(os) hace 3 meses, también hace 2 y luego pensé que para qué. Pero aquí me tenéis: para el “QUÉ“.

Sigo con las patitas colgando y vengo a contaros que se cuece en el mágico Reino de OZ (Australia). -Básicamente nos cocemos nosotros los días que hacen 38/40º, que aquí el sol nos odia a todos-

Palomitas.

Sex, lies and videotapes.

Sexo

Si queréis hablamos del sexo de los ángeles, porque del mío ya hemos terminado.

En serio.

Qué no, que no bromeo. Con esto no bromeo. Aquel estereotipo del “Australiano -surfero-tío bueno“, pues no sé, andará viajando por Europa, porque yo aquí no lo veo. Y pensé, pues será Melbourne. Pero nada, en Sydney tampoco. Nos han vendido algo que no existe. Los únicos “australianosurferotiobueno” que vi fue en la conexión de vuelos en el aeropuerto de Manila, antes de llegar yo a las antípodas. Y aún los ando buscando.

Imagino que los 10 que existen los tienen viajando por ahí, esperando que creamos que SON todos ASÍ. No way.  Después de varios meses, y por hacer un poco de trabajo de campo, sólo por vosotros, no por mí, volví a Tinder (oscuro pasado).

3 días he durado. Me voy a dar al celibato. A lo loco.

Oí que muchos australianos las prefieren asiáticas. Especialmente aquí en Melbourne. Creo que me están empezando a atraer hasta a mí. Las asiáticas, claro.

Siempre nos quedarán los Quokkas.

Mentiras

(que sí, en serio, no tengo mucho más que decir del tema anterior… es muy triste, lo sé).

(todavía no)

(Ni tampoco ahora)

Más que mentiras, diría “clichés” o “expectativas“. Todos tenemos la imagen del Reino de OZ, Australia, como la tierra prometida. Donde se vive muy bien, te haces rico en seguida, hay miles de millones de oportunidades y todo es requetechiripitiflautico y mejor que de donde sea que vengas. El aire es más airoso, todo el mundo es muy feliciano y explotas de júbilo instantáneo. Venga, no.

Y he de admitir, y admito, que yo fui la primera atraída por la luz brillante hacia el imperio del sol que te quema la piel sin piedad. Hacia el maravilloso Reino de OZ. Venga, no.

El famoso “gato encerrado” siempre está ahí, encerrado (pobre, nadie lo libera, pero todos sabemos donde está, ¿dónde? Ahí). Pues sí, es verdad que se vive bien en el Reino de OZ (los australianos, claro), que hay dinero y que se gana más que en muchos países (los australianos, claro), que hay muchas más oportunidades (para los australianos, claro) y que todo lo que no es venenoso, es ponzoñoso (los australianos, claro).  Venga, no.

Es verdad o mentira a medias, según lo mires. Y según quien te lo cuente. Y según el nivel etílico de tu sangre. Eso también. Venga, no.

No olvidemos que: 1. somos inmigrantes (todo es un pelín más difícil), 2. nuestros visados temporales nos complican aspirar a empleos un poco más cualificados, 3. muchos somos “casual” en nuestros empleos y aunque el salario por hora es mucho más amplio que lo que se gana en España (por decir un país cualquiera) no nos dan las suficientes horas como para a veces, tener UN salario. Por lo que: 4. Tienes varios trabajos. 5. No tienes vida porque trabajas mucho o no tienes dinero porque trabajas poco. 6 TODO ES MUCHO MÁS CARO. 7. En especial la vivienda y el alcohol. Así que 8. Por mucho que cobres, posiblemente ahorres muy poco. 9. O bien para viajar o bien para pagarte el siguiente visado. Con lo que 10: en resumidas cuentas, NO te haces rico.

Venga, no.

Dicho todo esto: hay oportunidades. Y no se vive mal. Hay gente a la que le va muy bien. Hay gente a la que le va mal. Y luego estoy yo, que os lo cuento.

Pero al final, como todo, se trata de buscarse la vida.

Y sonreír mucho.

(¿es buscarse la vida sinónimo de buscarse el pulso? Pregunto)

 El Reino de Oz mola, sólo que no quiero que vengáis. Lo quiero todo para mí. Venga, no.

…Y cintas de video.

(no, nada de sexo, aquí tampoco)

Lo de “cintas de video” es una licencia poética que me he tomado (como si fuera una copa) haciendo referencia a algo que me maravilla sobremanera del Reino de OZ. Me fascina. Y es el amor por lo vintage y lo viejuno. Más allá que cualquier mercadillo de baratijas de Montmartre o el puesto más rancio del Rastro madrileño.  Los australianos siguen teniendo sus tiendas de cintas de video, cedés, elepés, radiocasetes, disquetes, vinilos, juguetes, cachivaches, antiguallas y yo creo que hasta de jeroglíficos si pudiesen. Pero no me entendáis mal, el mercado no es algo simbólico, como una tienda en un barrio moderno para aparentar… es que a ellos lo viejuno les gusta de veras. Hay muchas tiendas así. Tierra extraña esta de OZ. Hasta ellos visten muy a lo viejuno, con su ropa raída y descuidada.

Otro día os hablo del estilo de vestir australiano. Es lo más parecido a vestirse con “lo primero que encontré por ahí” estando seriamente afectado por alguna sustancia y en pleno ataque de enajenación mental.

Pero otro día, que yo ya me duermo.

Venga, no.

Anuncios

Paciencia, Fé y todos los dramas sin querer**

Skyline Melbourne
Estándar

A ver. Yo hoy iba a escribir sobre lo que implica buscar piso en otra ciudad (es decir: buscar piso en Melbourne). Pero antes quiero hablaros de mi superpoder: soy capaz de convertirlo todo en un DRAMA. ¡No! ¡Qué digo! Un DRAMÓN, de los de cientos de paquetes de pañuelos deshechables y kilos de helado.

“Australia es un país en el que se tarda más tiempo en encontrar casa que trabajo.” Qué majos, todos.

Voy a hablar de 3 elementos básicos para la vida moderna melbourniana: CBC (Casa, Bici, Curro). 

Hoy me centro en lo de la Casa. Más que nada es porque llevo 6 días en Melbourne y me estoy volviendo del derecho (del revés ya estoy) de buscar las 3 cosas a la vez. No, NO se puede todo.

Si os han contado que en Australia es todo muy caro, en especial alquileres y transporte… ¡os han contado bien! Yo venía con la idea de ahorrar un poquitín al ppio tirando de webs como HelpX. Y bueno, en teoría sí que es verdad que ayudan: casa, comida y wifi por trabajitos casuales. Lo malo: es que apenas hay en las ciudades, te tienes que desplazar. Muchos son granjas o casas en la distancia. Yo he tenido tan buenísima suerte que mi HelpX pasó de mí y he estado 3/4 días en casa de su madre en un pueblecito alejadísimo del centro (Creswick).

Lo bueno: la señora me llevó a ver canguros, wombats, alpacas, ñuus, cocodrilos, koalas y quokkas. Y ya por eso ha valido mucho la pena. (QUOKKAS, al 4º día, ¡sí señor! pero no vale porque no he podido tocarlos aún…)

Lo malo: estoy a 1:30h de la city y así no hay quien se relacione, entregue CVs, visite pisos o vea ser vivo (miento, vivo rodeada de una gata, muchas arañas, caracoles serranos y pájaros canturreantes).

La experiencia ha sido un poco MEH. Lo dejamos ahí, pero sin duda: he ahorrado pasta. Además, la señora me ha regalado un secador de viaje. No sé, no preguntéis.

Sobre las webs de buscar piso: la top es Gumtree, más que nada porque es gratis (mis 2 palabras favoritas a partir de ahora. No me digas TE QUIERO, dime ES GRATIS), y porque puedes contactar con la gente y tener su teléfono.

Otras webs como Flatmates son un coñazo, más que nada porque TIENES QUE PAGAR (25$ por 10 días) y porque si no te manda 30 e-mails al día, no es flatmates. Es SPAMeadora total. Y lo que jode es que te manda cosas super molonas que no puedes catar (contactar) porque no pagas. ¡MALDITOS!

Y ahora hablemos del mal, de lo peor, del horror: LOS PISOS PATERA. De estas cosas que sabes que se dan en Lavapies, pero nunca has estado en uno, o que te cuenta la portera, de la vecina de tu tía abuela que “ahí viven 2 familias de Ecuador y que comparten con otra de Pakistán y además tienes 3 perros y 2 bonsais”, te lo comenta así por lo bajini, con gesto de desaprobación y algún desaire.

Pues señores, ay. Yo voy a ser uno de esos bonsais.

Ahora mismo, sin trabajo, lo que prima es el ahorro. Para que me entendáis: Melbourne es un conglomerado de edificios altos y otros edificios e iglesias chulas en el centro o CBD y Docklands y luego están los barrios residenciales, alrededor. Son de casas bajas y tienen mucho encanto. Yo quiero vivir en uno de esos: Carlton, Brunswick, South Melbourne, North Melbourne, Fitzroy… Lo malo de vivir ahí es, eso, el segundo punto: EL TRANS-POR-TE. Hiper mega über super caro. Y me quedo corta. Sangras al pasar la Myki Card (tarjeta de tte recargable).

Está la posibilidad de la bici, eso también, pero aún no tengo. Será, espero, lo tercero que consiga (después de las otras 2 CC).

De todas maneras, está montado todo de tal forma que vivir en el centro sea más barato, sí, pero un piso PATERA. Lo más normal es que hayan muchos ojos rasgados asiáticos compartiendo contigo. Pero hay de todas las nacionalidades porque esto es una torre de Babel.

Y he aquí el MUNDO PISO PATERA. Porque es un mundo y yo sólo he rascado un poquito la superficie.

(Ahora mismo me río yo de lo que me quejaba hace poco más de un año cuando buscaba piso en Madrid… BUAH, BONITA, no sabías entonces lo que te esperaba).

La mayoría de los pisos pateras no son feos, no, ni siquiera viejos, no señor. Que va. Son complejos de lujo con su gym privado, su spa, su piscina cubierta y sus BBQ en la terraza y con vistas que flipas. Me recuerdan a las colmenas de Resident Evil (zasca, qué comparación). Imaginaos edificios de 32 plantas super modernos de reciente construcción, en el centro del meollo, con todos sus extras. Molones y modernos. Pues bien, esos pisos son aprovechados al máximo: hasta duerme gente en el salón. Y llaman “private room” (por los co**nes) a colchones separados por cortinas o cartones. No miento, no. Mirad:

Piso pateril

Y no es de los peores, seguro. Pero así lo anuncian en las webs. ASÍ. Y he oído cosas escalofriantes….

Luego está el “tienes intimidad pero no”: roomshare. Lo más normal es compartir habitación-tócatelafiga-como si tuviéramos 10 años. Y va a ser casi la opción que elija para el ppio.

Voy a ser un bonsai. Yo, feliz e inocente de mí, creía poder hallar el santo grial, la BBB de las habitaciones melbournianas: la private room barata y céntrica. Qué lista yo. Qué cándida. Qué inocente. Pobre ilusa.

Seré un bonsai. Pero dentro de lo malo, estoy escogiendo habitaciones bonitas con escritorio y poca gente con la compartir en total (las hay de 2 literas en una habitación) y en barrios molones pero MUY cerca del centro.

Os iré contando desde mi tiesto.

 

Quien no se consuela

Quien no se consuela

Mims en Quokkalandia

Estándar

Escribo ahora mismo sentada en una caja de cerillas en Manila (bueno, a esto lo llaman avión… en mi idioma no se llamaría así) y que será mi casa por las próximas 8 horas. OCHO LARGAS HOOORAS.

Madre mia, tengo el cuerpo escombro. Vengo de otros 2 vuelos matadores: en el primero pedí el comodín del gintonic, 3 horas a Londres y en el segundo pedí el comodín de la pastilla pa´dormir, porque 13 horas en otra caja de cerillas de Londres a Manila, no se aguantan así como así.

Añadamos a eso 3 dulces niños rubitos en los asientos de delante. Y así es como PAL (Philipino Airlines) debería entrar en la lista de procesados por crímenes a la humanidad.

En fin, que no sabré ni como me llamo cuando llegue. De un avión a otro y tiro porque me toca. Y corriendo en las escalas. Turbulencias y ya inmersa en un clima inglés parlante (que una aquí también vino a mejorar su inglés EH).

Hubiera querido escribir todo esto en los días previos a mi marcha, pero oye, se dio la casualidad que salí a tomar una caña y me lié. Y es que me he pasado 2 semanas de despedida en despedida, de caña en caña y de juerga en juerga, tanto que podría opositar para la plaza de Masiel.**

Ha sido emotivo, bonito y exhaustivo.

Y me he venido a la otra punta del planeta, porque no aguantaba el ritmo, eso también.

Queda poco para llegar a Melbourne y empezar una nueva “aventurilla”. Puesto que mi vida no tenía emociones suficientes, pues nada, decidí que mejor me piraba al otro hemisferio para ver qué tal se vive boca abajo.

Espero que no se me suba mucho la sangre a la cabeza, que me pongo muy tonta.

En realidad, para los que no me conozcan demasiado, lo de “oye, que yo me quiero pirar a Australia/NZ” no ha sido un capricho de última hora. No ha sido una rabieta. Es un sueño del que llevo hablando hace años. Y parece que hasta que no lo he conseguido no he parado (cabezota que es una).

Esto de cumplir sueños da un poco de vértigo, pero sólo un poco (sobre todo si miras ahora mismo por la ventanilla y ves que sobrevuelas a 10.000 pies de altura). No, ahora en serio, esto me asusta y me encanta a partes iguales. Que supongo que de eso se trata. El miedo y la adrenalina le da un puntillo, no creáis. Y es que culo inquieto SE NACE ( y SE HACE, ¡qué narices!).

No sé qué me deparará el mañana (o esta misma mañana) que ya no sé dónde vivo, pero sé que aunque vaya mal (que no), siempre será para bien. Al fin y al cabo, estoy tan harta de acumular cosas que se me ha ocurrido que voy a acumular anécdotas, aventuras e historietas. Para ser la pesada de turno, esa que todos miréis en plan: “ñiñiñiñi”. ESA. Pero que en secreto ¡envidiéis!

Y no quiero faltar a la verdad: he venido a montar una granja de Quokkas. Y a informar sobre el efecto Coriolis. Eso también.

Updates: Llegué, sana y salva. Y con un jet lag hasta las cejas, ha sido todo sencillo y natural. Como si no estuviese en la otra punta del mundo. Como si ya conociese esto. Una Melbourniana (¿se dice así?) me ha preguntado sobre si noto que estoy en Australia, si hay algo distinto o que me llame la atención…. y la verdad es QUE NO. Hablan raro y hay muchos edificios altos. Tiene su aquel la city y hace fresquiviri. Y la cerveza es jodidamente cara… pero por lo demás, oye, como en Madrid.

Me perdieron una de mis maletas. ¿Pero qué pasa este año con las maletas? ¿han decidido hacer las maletas las propias maletas? ¿Son las maletas los nuevos calcetines en la lavadora? ¿Es un complot de las aerolíneas? ¿Será culpa de Trump? En fin. Lo raro es que llegase alguna (con un Madrid-Londres-Manila-Melbourne de trayecto, hasta casi yo me pierdo).

No sé, no siento nada especial. Salvo que esto parece una ciudad viva y eso mola y siento la muerte en forma de Jet Lag y dolor de riñones en mi cuerpo serrano.

Me han dicho muchas veces que qué valiente soy…. y sinceramente pienso que: tener hijos, comprar una casa, montar una empresa u otro tipo de cosas que vosotros hacéis sí son de gente valiente. Venirse a Australia es sólo coger unos aviones y ya.

Por cierto, el dinero parece de juguete, sacado del monopoly. Y lo del Efecto Coriolis apenas se aprecia, porque el agua descarga desde el centro y con suficiente fuerza como para caer sin rotar….o no sé cómo explicarlo, pero que me he quedado embobada en cada descarga y NADA. No noto nada.

¿Esperabais fuegos artificiales o a mí gritando o algo así? Bueno, eso ya vendrá o no, o qué sé yo. Pero ya me he ido de cervezas y me han reconocido por la calle, en serio, en Melbourne. Si ya Nindiola dixit: “esta va a ser conocida en la ciudad en 3 semanas”. También hice un contacto para un posible curro, he enviado un CV ya y además puede que me retire 5 días al campo con una señora muy maja que quiere té, largas charlas y yoga (HelpX).

Y con vuestro permiso, me retiro a un sueño reparador. Sin escalas, niños lloricas, asientos horribles, ruidos, turbulencias y azafatas que se ríen por lo altini (porque no saben hacerlo por lo bajini). Descanso en paz, pero por poco.

** Viendo el IPC de Australia (Índice Precios Cerveza) tenía que haberme bebido todas las reservas de Madriz.

*** ¿Y ahora que soy? ¿Una moderna venida abajo? (Al Hemisferio Sur)

Vistas desde Flinders

Domingo Cachondo

Sunday Funday
Estándar

He puesto el título para llamar vuestra atención.

Es como si gritase ¡PENE! en mitad de misa de 12 y todos os giraseis alucinándolo pepinillos (expresión que debería volver a ponerse de moda, hoygan). Pues igual pero sin gritar. Sin misa. Y sin pene.

Lo que quiero “venderoscof cof guiño guiño codo codo es una idea: Sunday Funday. No he inventado el pan ni la rueda. Y la idea no es mía, es de una serie que no sé si recomendaría, pero cuyo título me encanta: Eres lo Peor

No es nada más NI NADA MENOS, que liarla mucho un domingo. Que sí, hombre, que el que esté peligrosamente cerca del lunes le da más morbillo a la cosa. Ya está bien de domingos “de Instagram”- De vaguear por la casa como alma en pena con batínNo quiero ver más tuits llorones por el lunes- pues no mires twitter, maja-. Los domingos molan, las domingas más.

SUNDAY FUNDAY

¡PENE!

(ay, no, que me he liado)

Y no, chicos, no me refiero a ir a La Latina de cañas. Eso es para el rebaño otros. O ir de brunch. Naaaah. Que no vivimos en East Side de NY. Ya está muy visto. Y los Food trucks también, dicho sea de paso.

Se trata de ir más allá. Se trata de alcoholizarse divertirse haciendo cosas chachis y molonas. Se trata de ganarse las ojeras del lunes como Dios manda.

Estoy trabajando en mi propia lista de actividades de Domingo Cachondo, y la pienso probar con erótico resultado con todas sus consecuencias.

Incluye: no madrugar demasiado, planes undergrounds, gasto medio-poco (considerando que en mi cuenta corriente los números hacen eso: correr, pero lejos de mí), alcohol en paradas estratégicas (lo llamaremos “avituallamiento”), explorar la ciudad y mucho Fun. Vamos, un sarao dominguero en toda regla. Adultos viejóvenes que quedan a beber y lo disfrazan. Pues eso.

Pero sin ser eso. Y molar. Y dominar el mundo. Molando.

¡PENE!

El primer Sunday Funday os lo daré gratis-el plan, claro-. A los próximos, que serán secretos, me tendréis que dar algo a cambio. Las gracias también cuentan 😉

Y si gusta, montamos un MeetUp y lo damos todo y un poco más.

¡Domingo cachondo! ¡Domingo cachondo!

Los domingos molan y las domingas más.

Disclaimer: ¡Quien se quiera apuntar que me mande un cheque! Con fondos, de armario. 

Cactus busca Cactus

cactus
Estándar

Holi 🙂 Esta soy yo: un cactus

nerd cactus

nerd cactus

La #chicacactus, para ser más exactos. Y ni tan mal, que hasta los cactus tienen flores.

Llevaba tiempo queriendo confesarlo: soy un hombre cactus. Pero oye, hoy después de unas cervezas me fui a correr y… estoy feliz (con ello no quiero animar a nadie a hacer lo mismo, EH). Ya sé que las cervezas vienen DESPUÉS, pero una es muy del rollo “outsider” y de salirse del tiesto (donde la dejaron plantá).

Hacía un tiempo que me sentía “raruna” (por no decir “bajonera”, por saltarme la palabra apatía… que da como “cosilla” hasta decirla. La palabra apatía causa apatía e inapetencia en sí misma). Pero hoy me apeteció bailar. Hoy me levanté de muy buen humor.

A lo que venía: soy un cactus. Que nadie me malinterprete: me gustan los cactus. No demandan mucha atención, ni cuidados. Y están ahí, que no molestan ni dicen nada. Son duros de pelar, y hasta alguna vez se dijo que eran buenos eliminando las radiaciones de los ordenadores (¿en serio? Yo me lo creí, EH, ¿tienen superpoderes ocultos y nadie nos lo ha dicho?).

Ah, bueno, confieso. A mí se me murió uno. No pregunten. Y que nadie me deje a su hijo, tampoco. Los gatos sí. A veces cuido gatos. Que digo yo que acabaré como “la vieja loca que cuida los gatos de otros”.

Soy un cactus. Pincho. Mira que intento no hacerlo y no ser una rancia. Pero me sale solo. Me han llamado “borde” varias veces en los últimos meses. Personalmente prefiero el término “precipicio“, pero tampoco le debió gustar a quien se lo dije, porque pasó al : “tía, eres muy rara“. Pero, chico, por el precipicio te puedes lanzar. Por el borde no. Los capullos La gente, que no entiende.

Soy un cactus, pero la vida me hizo así, yo no lo elegí. Cosas que pasan, un día te levantas y eres verde y pinchas. Me he intentado revelar, pero ha ido mucho peor. Me hicieron daño y me convertí en cactus (curiosamente no tengo ningún problema de depilación). Y no es que sea un estado ideal. Pero lo llevaré con gracia hasta que se me pase. O no. Pero con gracia siempre.

Y sobre todo, no quiero convertir a nadie en otro cactus. Una de mis miles de millones de teorías es que el estado de ranciez se transmite cual venérea (que me lo han contao, que yo no lo sé, EH). Así que nada de contagiarse, CHIC@S.

¿Se puede pasar a otro estado NO cactus? ¡Ah, pues no lo sé! Pero los cactus también podemos molarlo todo. Nos gusta salir a que nos rieguen (vermut o cerveza), salir a entrenar, oír vuestros cotilleos, salvaros de las radiaciones gamma, los achuchones, que nos saquen del tiesto y volver a entrar sin hacer ruido, somos pequeños, quedamos bien en oficinas, puestos de trabajo de gente guay y en casas de modernos y malenis, tenemos unos primos mayores en el desierto, y de vez cuando nos ponemos guapetones y nos salen flores, somos icono en camisetas y complementos… y apenas te daremos quehacer. Nos mantienes con poco. Y siempre estamos ahí para un abrazo. Abrazos gratis. GRA-TIS (Si eres español la palabra “gratis” te atraerá cual polilla a la luz).

FREE WINONA AND FREE HUGS

Señores, soy un cactus. Pero uno molón. Si se cruzan conmigo denme abrazos (no valen los del Facebook) y achuchones varios. Prometo no pinchar. Eso lo dejamos para los DJs.

Y bailemos.

Y si todo sale mal… me vuelvo a cortar el pelo

Constelación Mims
Estándar

Pues eso.

Pero esperaré a que me crezca un poco más –me lo corté hace no mucho– antes de liarla. O que se lie todo por sí solo. Porque las cosas muchas veces tienden a liarse por sí solas.

¡A mí que me registren!

Como dice mi última canción en bucle: “Será más divertido si es complicado”. ¡Qué no se pierda esa bonita costumbre de tirarse de un pozo a otro (de cabeza)! ¡Vuelos directos de Guatemala a Guatepeor! ¡Y sin escalas!

Y lo que ustedes me digan.

Pues no. Hasta las narices. Estoy.

(¡Hater!)

Pero no venía a esto. Venía a hablarles de otra cosa. De una curiosa expresión que oigo mucho por aquí:

“No me da la vida”

¿Y qué no te da la vida, flor de loto? ¿No te da palos? ¿O te da limones? ¿Te da o te quita? Yo misma repito mucho esa curiosa expresión desde que vivo en Madrid. Y sobre todo desde que cambié mi estado sentimental en Linkedin.

¡Tiempo! ¡La moneda más cara! Que sí, que si uno quiere busca el hueco. Que Beyoncè tiene las mismas horas que yo al día (pero ella tiene millones en el banco y una niñera… o 20; ¡qué injusto es el mundo!). Que madurar y convertirse en adulto significa también tener que elegir… ¡pero es que yo no quiero elegir!

¡Me pico y no respiro!

Quizás sea cosa de querer abarcar demasiado o de no saber organizar y priorizar… ¡¿no tenéis la horrible sensación de no llegar a todo?!

Yo sí, constantemente. LO QUIERO TODO. Y todo no se puede. Y así voy: leyendo sobre productividad aquí o sobre las horas que duermen las personas más exitosas del mundo allá (3-4 horas dice que duerme Donald Trump). Total, que no llego a ningún lado. Así que bueno, seguiré en mi particular universo caótico dónde todo brilla por su inestabilidad.

Seré la constante que sí cambia.

¿Entrenar para una media maratón? ¡Venga! ¿Dibujar? ¡Vamos! ¿Vida social? ¡Quedemos! Clases de Lindy hop, caligrafía, escritura creativa… ¿Un viaje mochilero por Laos? ¿Rastro? ¿5 carreras de running? ¡Mejor ponme 7! ¿Fotografiar almendros en flor en primavera? ¿Exposiciones en el Museo ABC? ¡¿Cuántas, dices?! ¿Intercambios de idiomas? Yep! ¿Pasear los domingos por el Prado? ¿Comer antes en el senegalés? ¿Voluntaria en una Spartan Race? ¡Dame barro!

¡A todo sí! Y eso sólo hasta mayo…

…. ¡Por favor mátenme! Denme veneno, pero no para morir, para parar quieta. Un poco. No sé, un par de días. O de horas.

Cuando leo artículos sobre “motivación” pienso: ¡si yo lo que necesito es un poco de desmotivación! O el superpoder de parar el tiempo, eso también me vendría bien.

Cuando me agobio pienso: ya descansarás cuando te mueras. La vida es aquí y es ahora… ¿para qué elegir si puedes hacer malabares y tener una bonita úlcera el día de mañana?

Así pues me disculpan si no paro mucho por aquí, no devuelvo alguna llamada o contesto algún mensaje 3 días después. Lo de “No te preocupes: ocúpate” me lo he tomado muy en serio.

 

Y el día que me noten muy quieta, avisen a un médico.

Al forense.

Porque una es como es. A todo: sí, mucho y a lo loco.

Y no pararé hasta que me muera.

 

“Será más divertido si es complicado”. Y yo:

qué bien me lo paso.

Una Modernilla sin Calderilla (I). Aventuras de.

Estándar

 

Pues sí. Hablemos de dinero. Sucio y asqueroso dinero.

Me gustaría tener la oportunidad de comprobar si el ser inmensamente rica me hará peor persona. Pero, por ahora, no lo puedo usar de excusa. Sólo me queda echar la culpa al “es que el mundo me hizo así“.

Mientras descubro cómo hacerme rica (legalmente), sin pasar por el matrimonio con un acaudalado octogenario suizo o sin pasar otras sustancias, entre otros planes de dominación mundial, expondré públicamente mis “truquillos” para sobrevivir sin calderilla en la capital.  Que aunque el dinero no lo sea todo, el postureo sí. Y una es muy moderna cuando quiere.

Ahí va, en cómodas pildorillas de sabiduría concentrada (que si se ahorra, se ahorra también en espacio y tiempo).

LA GUÍA DEFINITIVA DE LA MODERNILLA SIN CALDERILLA (Pendiente de patente).

Las coquetas y croquetas a la Coquette

Las coquetas y croquetas a la Coquette

  • Desayunar fuera*

Me encanta desayunar fuera, ¿a quién no? Recientemente, y por pura casualidad, he descubierto un sitio dónde te resulta incluso más rentable ir a desayunar que encender tu propia cafetera (la factura de la luz da tanto miedo que estoy por elegirlo cómo disfraz de Halloween este año). Y este sitio, también da miedo:

¡HACIENDA!
Calle de Guzmán el Bueno, 139
Madrid

Sí. No estoy de broma. Café con leche y una señora tostada con tomate (entera, pues no me dejaron pedir media- igual es porque si pido media ni me cobran-): 1,25€.

No es la cafetería más “cuqui” de Chamberí, y si lo posteas en Instagram posiblemente te baneen de la aplicación. Pero no pidamos olmos a la pera.

Tip: es aconsejable ir antes de las 11, que es cuando los funcionarios toman la cafetería en tropel.

  • Hummus infinito

¿Alguien había oído hablar de la tradición italiana del Apperitivo? Comida buffet de buena calidad por, no sé, 5-6€.. ¿no? Pues yo tampoco. Hasta que alguien me llevó y creó un monstruo.  Buffet suena fatal, lo sé, pero es uno italiano. Y eso lo mejora.

Los camareros son majísimos, me encanta el Hummus que sirven y el salmorejo tiene droga. Seguramente. El local es moderno y viejuno sin pretenderlo y está en pleno Malasaña. ¿Quieren más? Mejor no vayan y dejenmelo todo a mí.

Para cenar de miércoles a domingo, a partir de las 9:30. Tomas tu copa de vino y comes hasta cuando quieras o se acabe (lo que pase primero) por ¡¿5€?! La comida suele ser: hummus, salmorejo, pasta, ensalada, cous-cous, tabulé, y algo más (carne).

No me pagan por esto. Pero podrían.

Va, lo suelto ya: Pepa Tencha.

  • Museos/Exposiciones

Pues sí. Ir a Museos y Exposiciones puede ser una actividad divertida ¡y gratuita!

No todo en Madrid es beber y beber. El 10 % restante del tiempo está bien emplearlo en otra cosa. Además de dormir. Todos los museos tienen un horario gratuito. Como los lunes de 12 a 16 en el Thyssen (nadie dijo que el horario fuese el más idóneo). Sólo hay que mirarlo en sus webs o como yo, en mis 5 guías de Madrid.

Los hay gratuitos, como el Museo ABC (particularmente uno de mis favoritos) o el Tiflológico (que merece la pena, por curioso). Entre otros.

O como las exposiciones temporales de la Fundación del Canal Isabel II, el Espacio Telefónica o la Fundación Mapfre. A los “modernos cOOlturetas”, esta info les debería ya de sonar.

Sólo hay que tener un poquito de interés, poseer unas 7 guías sólo de Madrid, y, además, seguir los muchos-blog que se escriben sobre Madrid y sus millones de actualizaciones (Madridfree, Madridcool, Madriddiferente, lamadrimorena, quéhacerenMadrid, undíadiferenteenMadrid… etc, etc etc)… o me pueden llamar a mí. Y les doy el parte.

El meteorológico también. Pero éste va con tarifa.

  • Las cañas de fin de mes

Y del principio. Y del medio. Y de siempre. Es verdad que hay muchos sitios en Madrid dónde tomar cañas baratas. Pero no dejan de ser franquicias (y como buena Modernuela, reniego de ellas, aunque algún día me vean por allí… yo siempre negaré la mayor) y es “dónde va todo el mundo“. A los modernos de verdad nos encantan los bares-de-toda-la-vida. LO VIEJUNO. Dónde posiblemente generaciones de madrileños tomaron allí sus cañas, y los que aún viven, continuarían yendo a jugar sus partidas de MUS y JULEPE, sino fuera porque ahora sólo hay “viejóvenes” modernos. ¡Tan de los 80! ¡Tan mítico! Castizo sin pretenderlo, sí señor.

Son los sitios que se te quedan marcados, cuyo recuerdo tarda en irse, como el olor a aceite en el pelo y en la ropa cuando vas. Eso también tarda en irse. Cañas a 1,20€ y sandwiches mixtos a 1,50€, bien merecen una ducha.

¿Dónde? Pues dónde va a ser, si parece que no salgo de Malasaña: Palentino

  • Conciertos de Jazz/Blues y ¡pipas!

En una de las bocacalles de Arenal, cerquita de Sol, hay un lugar coquetuelo, escondido, una especie de cueva, no muy grande, pero que esconde un tesoro: conciertos de Blues y Jazz en vivo, ¡y gratis! Los martes-miércoles-jueves. Entre las 10-11pm. Entras, pides algo de beber, te aposentas… Y a disfrutar.

Por si ya fuera poco tanto placer terrenal, acompañan la bebida con pipas. No me miren así, en algunos lugares no ponen nada con la bebida; por no poner, ni buena cara.

Hagan el favor y visiten La Coquette

  • Pajaritas Vintage

Una no puede llamarse Moderna y no vestir cómo tal. ¿Qué cómo visten las Modernas? Pues no lo sé, a mí no me miren.

El caso es que ir a la moda es MUY CARO, hoy en día. Más que nada porque las modas duran tanto como el amor o la batería del móvil. O como todo: que no dura nada. Cuando te puedes comprar los vestidos con estampados de piñas, se llevan los estampados de Flamencos. Tú vas a por la camisa vaquera de turno, y se llevan las de cuadros… y así voy yo. Que no me aclaro.

Luego está lo que voy a llamar como “EL PARADIGMA DE LA ROPA DE SEGUNDA MANO”. Está usada, a veces huele raro. O tiene taras, agujeros y algún descolorido, o descosido… ¡pero vale más dinero que comprarte algo nuevo! (al menos en España).

Señores, seamos sensatos: debería ser más barata. O incluso podrían pagarte una limosna por llevarla puesta. Pues no. Vale cara. Y encima es guay. Es chachi. Es cool. Es moderno vestir como tu abuela. O como tu tío el leñador que no conocía el afeitado.

En toda esta vorágine, yo misma como defensora a ultranza de las PAJARITAS (divinas!) he encontrado un lugar dónde las venden a 5€. Y son simplemente maravillosas. Y extrañas. Ochenteras. Horrendas. ¡Las quiero todas!

Me veo en la tesitura de revelarlo o no, pues cada vez que me cojo un disgusto, se me pasa con una pajarita. No, no como helado (mi madre siempre dice que “estoy mal hecha“; ella lo sabrá, digo yo.)

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Como tampoco es que este blog lo lea mucha gente, aquí va: RETRO CITY

 

Prometo salir de Malasaña en la siguiente entrega de la Guía de la Modernilla sin Calderilla.

¡Lo prometo!