Soy mujer, viajo sola ¿y qué?

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En poco más de un mes me voy de viaje. Compré los billetes hace meses y me hace muchísima ilusión. El gusanillo viajero me produce el típico cosquilleo de “oh, cuán lejos llegarás”.

Amo viajar. Y lo que más me gusta de todo es el ANTES DE. Que sí, que experimentarlo cuando llegue será maravilloso y recordarlo después: otro gran placer, como vivirlo 2 veces.

Pero a mí lo que más me gusta de todo es el “soñarlo”. Leer, investigar, preguntar, averiguar, apuntar, indagar en guías, blogs, planificar. Lo que más me gusta de todo es planificar. EA. ¡Qué le vamos a hacer! Me gusta irme de viaje con los deberes hechos, y NO, no le quita nada de aventura, excitación ni sorpresa. Al menos para mí no.

Pero no venía a hablar de eso. Venía a contaros otra cosa. No va de machismos ni feminismos. Va de los miedos. De los miedos ajenos.

Sinceramente, me estáis (me estoy, porque es culpa mía el dejar que me afecte) jodiendo la mejor parte de mi viaje; que es el antes. Sí, me voy de viaje. Sí, de mochilera. Sí, por Asia. Sí: me voy sola. Y sí, obvio: soy mujer.

Y NO: yo no tengo ESOS miedos. Son vuestros, no míos, así que: no me los deis, no me los digáis, no me los trasvaséis. Repito: son vuestros, no míos.

Sé que nadie lo hace a mala fé, y que no hay mala intención. En parte es preocupación y en parte es, y seamos sinceros: por romper ciertos patrones socialmente aceptados o lo que consideramos: “normal”, “habitual”. ¿Por qué aún nos choca que una mujer joven quiera viajar sola y lejos?

Si vosotros no os atrevéis a hacer algo, por lo que sea, que es muy muy respetable, no transmitáis vuestros miedos a quién sí lo quiere hacer, porque esa persona ya sabe que hay riesgos o peligros y los acepta. (Yo misma por ejemplo, no haría paracaidismo, tengo miedo a las alturas -como soy tan bajita-;pero si un amigo me dice que lo va a hacer y veo el brillo en sus ojos nunca le diría: “Ay, ten cuidado, o mejor, no lo hagas, te puedes matar, o peor, quedarte tretapléjico o te puede morder un águila o te puede volar la cabeza… qué sé yo”)

En mi caso y cito a Dani de Marcando el Polo: “viajar no siempre es más peligroso que estar en casa”. 

Filipinas y el Sureste Asiático en general son lugares mucho más seguros de lo que la gente se piensa. Yo ya estuve en Laos el año pasado y además, no es la primera vez que viajo sola (en 2012 me fui un mes a San Francisco). Y sin duda, han sido grandes experiencias en mi vida.

Sí, soy mujer y viajo sola. La próxima vez que quieras decirme algo lee primero esto.

Y sí, tengo mis miedos, como todos, pero no está mal tener miedo, sino todo lo contrario.

¿Qué sería de una vida sin miedos, sin la incertidumbre de lo incierto?”

¿Sabéis qué me puede pasar?

Que sea la mejor experiencia de mi vida. 

Piña

 

 

Vivir en el intento. Morir para contarlo.

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MICROPOEMAS 2 (AJO)

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Siempre lloro cuando vuelo

sobre todo cuando espero las maletas.

Es un tiempo tan muerto

que me muero yo de pena

Maletas haciendo cola ordenadamente

Maletas haciendo cola ordenadamente

Me muero yo de pena, también. Y es que lo peor de esperar, es desesperar. ¿Y lo mejor? No, no hay nada mejor. No hay nada bueno. Esperar es como el título de esta entrada: “Vivir en el intento. Morir para contarlo.”

Me muero yo de pena, de las esperas.

Hace poco pasé unas horas en un aeropuerto. Y pensé mucho sobre el verbo “esperar” . El verbo “desesperar“, ése, que es el hermano bastardo y feo, no como John Nieve -que es muy guapo-, ÉSE no hacía falta pensarlo, él mismo viene a abrumarte, a apalearte y recordarte que la paciencia es un buen don: para quien lo tiene. Que no es mi caso.

La clave para todos los planes es tener más paciencia que suerte. Pues yo no tengo ni de lo uno, ni de lo otro. Pero planes, sí, de eso tengo bastante (¿quieren unos pocos?).

Nos pasamos la vida esperando.

Y digo yo: esperando, sí, pero esperando ¿QUÉ? 

16:30.p.m. Me dejan en el aeropuerto. Sola (que no desvalida, EH). Cascos y música. Ver gente pasar. Inventarme sus historias que se cruzan con mi existencia. ¿A dónde irán? ¿Vuelven? ¿Perderán su vuelo?

Esperando el metro. El amor. Una buena oportunidad laboral. Esperando que nos crezca el pelo. Que aparezcan las llaves. Que toque la lotería. Esperando la llamada del ahorro. Esperando la pizza. “Te espero en la calle y a ver si eso me lo repites a la cara”. Esperando la colada. Esperando año nuevo. Los 9 meses de espera. La desesperación de los servicios técnicos de atención telefónica.

18:15.p.m. Me duele mucho la cabeza. Décimas de fiebre. Genial. Ya puedo facturar mi maleta. Mostrador 1. Llego y hay cola. Espero. A ver, qué remedio.

Esperar mesa en el restaurante de moda. La fecha de estreno de esa obra de teatro. La cola para comprar las entradas del cine. El iPhone 15. Esperando el día de mañana. Esperando olvidar. Olvidar esperando. Esperar que pase este dolor de cabeza. O la tormenta. Esperar a que pase esa vecina tan tremenda. O ese vecino tan tremendo (no seamos sexistas).

19:00.p.m.Ya he pasado todos los controles. Todo correcto. No he sido declarada terrorista, ni escapista ni delincuente. Compruebo puerta de embarque. Me tomo un café.

Esperar la nueva temporada. El paquete que no llega. Desesperar. Paciencia. Esperar. Impaciencia. Sístole. Diástole. Pico y pala. Cal y arena. Que el amor nos pille en la cama y no en los aeropuertos. Esperar… ¿pero el qué? Esperar… ¿pero a quién?

20:00. p.m. Comenzamos a embarcar. Se hace eterno. Más décimas de fiebre. La cabeza me va a estallar. ¡Por Dios, apaguen el mundo que yo me retiro! Hacen facturar OBLIGATORIAMENTE las maletas de mano a todos menos a mí… ¡JA!

Esperando la victoria de tu equipo. La sala de espera. Espérame. Esperar de pie. Espera sentado. “No me esperes levantada, mamá”. El Esperanto. La espera del Juicio Final.  Espera-nza Aguirre. Cuando menos te lo esperas. Entrar en Lista de Espera. Es-pera no es kiwi.

20:30.p.m. Por fin despegamos. 20 minutos de retraso-aunque llegamos a Barajas con 10 minutos de adelanto. No entiendo nada, Ryanair viaja en el tiempo, más que vuela. Luego me aclaran que es que ellos siempre aumentan 30 minutos sus estimaciones de vuelo para parecer que siempre llegan antes: LISTOS ELLOS. Mi asiento es de pasillo. Cascos. Ojos cerrados. La cabeza ya es una olla a presión. Frío, calor, ya no sé qué tengo. Bueno, sí, tengo ganas de estar en mi camita y de que mi mamá me mime, que tengo fiebre. Pero no. 

La mayoría de la gente se pasa su vida esperando. Esperando el momento oportuno o un golpe de suerte. Pero si algo he aprendido yo, es que nunca hay un momento perfecto para nada y que la suerte es mejor que salgas a buscarla tú mismo: Deberías salir a hacerle cosquillas a la suerte si quieres tenerla”  Irene X

No hay que esperar. Pero sí hay que saber tener paciencia. Y en esta es la parte en la que suelo suspender. Y me toca presentarme en ¿Septiembre ya no existe?.. en siguiente convocatoria, vamos.

Aprender a tener paciencia, válgame Dios, es desesperante. ¿Cuánto falta para llegar lejos?

00:05 a.m. Aterrizamos en Barajas. Soy una zombie. No he podido dormir en todo el vuelo y si me acercan un huevo puede que se fría en mi piel de lo caliente que estoy. Delirios febriles: me siento una infectada a punto de propagar una hecatombe mundial (molaría, eh? ser la paciente cero o el foco). Todos a esperar las maletas. Mis ganas de llorar aumentan. Tardan media hora (cuando se utiliza la expresión “media hora de reloj” ¿es que hay otro tipo de horas? ¿Media hora de pan? ¿Media hora de silla?) en aparecer las maletas. Aún no me he convertido en zombie ni en infectada, pero mi aspecto debe ser muy parecido.

 Las esperas desesperan. La paciencia es una carrera de fondo.

1:50 a.m. Por fin llego a casa. Hago ruiditos como de anciana octogenaria. Y medio renqueante y quejicosa me voy a la cama. Mañana me ocuparé de deshacer las maletas. Tomo un antipirético antes. Que más de 8 horas de fiebre pueden afectar a cualquiera. Yo aún me busco daños cerebrales. 

Los mañana los carga el diablo. Los hoy son lo que tenemos. No esperes a un buen momento: crea el momento. Que al final cansa más no moverse de un sitio,

que hacer una maratón.

Sé paciente. Sé impaciente.

Y sobre todo: relájate y disfruta.

Nos pasamos la vida esperando.

Y digo yo: esperando, sí, pero esperando ¿QUÉ? 

Aeropuerto "Los Rodeos"

Aeropuerto “Los Rodeos”, dónde no se dicen las cosas claras.