Walking on a dream

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A pesar del camino entre las piedras

de las veces que ha llovido y no llevaba paraguas

las 10 horas de diferencia horaria para continuar la conversación

los suspiros

los malentendidos (conmigo misma)

alguna lagrimilla soltada sin querer

los ratos un poco “torcidos”

los días libres color Pantone 432-C

y el sol cuando tocaba trabajar

el “ya te llamaremos” que fue nunca

las arañas y serpientes

y no terminar de encontrar el nido

A pesar de las sonrisas de los desconocidos

y de estar menos perdida que siempre

pero sin saber de qué va la función

no encontrar nunca la dirección incorrecta (porque no existe)

A pesar sumar de todo:

SIEMPRE siempre siempre merece la alegría cumplir un sueño.

(Y a mí ya no me lo cuentan-YEAH-)

Melbourne Skyline

 

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Intervención

Intervention
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Holamuybuenasquétal.

Esta noche he decidido hacer lo que mejor me sale, o lo que cuanto peor me sale, mejor me va: reírme de mí misma.

Una amiga me ha llamado y me ha dicho: “yo siempre espero mucho humor negro de ti, pero, no sé si tanto”. Y es que muchos, amigos, han tocado a mi puerta estos días. Ellos no lo saben, pero entre todos me han hecho una INTERVENCIÓN. Que digo yo, que la próxima vez, os juntéis y vengáis a casa con un cartel o una sábana pintada. Es mucho más diver. Y así me llevo las hostias de una vez y no con cuentagotas.

Me encanta el concepto de intervención. No viene mal que, de vez en cuando, la gente que te quiere te de toques de atención y de intención. Acepto bien las críticas constructivas (luego voy por ahí amenazando con tirar marcos a la cara, pero no es verdad. NO-ES-VERDAD). Aunque si hay una intervención efectiva, al menos conmigo: es llevarme a deshojar margaritas con hielo. Muy efectiva de hecho. Se aceptan más invitaciones.

He estado un poco hater estos días, I know it. De hecho, me llamó el grinch de la Navidad y me dijo que dejase ya de robarle el puesto. A mí no es que me traigan carbón, no, a mí me regalan la mina en propiedad. La cuenca minera entera. He dejado León sin reservas.

También he estado leyendo mis tuits, y casi me ingresan por intoxicación venenosa en el hospital. He encontrado dos sierpes, tres setas y varios frascos de cicuta por ahí escondidos.

Los directores de pelis de terror me han ofrecido papeles protagonistas. Y la niña del exorcista le ha dicho a su madre que tiene pesadillas conmigo.

Me ha escrito Steven Seagal, que deje de ser tan letal. Luego, Chuck Norris, que le deje de mirar tan mal.

Soy una tía chunga, amigos. Y lo peor es que no me he dado cuenta. Me han tenido que tirar de las orejillas. Y oye, pues que tienen razón.

Las Navidades me sientan fatal. Por supuesto NO voy a contar- aquí- el por qué, eso lo guardo para el (futuro) terapeuta o para quien me lleve de margaritas y mezcal. Creo que el año que viene las celebro por lo civil. O que me salgan a devolver. O hiverno.

Pero bueno, que ya he retirado el disfraz del “Castigador“, y que me voy a dedicar a relajarme un poco “un mucho” y a la sanísima costumbre de generar endorfinas: sola o acompañada (me refiero a salir a correr, mentes sucias).

Prometo no morir de acidez y no mataros tampoco. Sigo siendo maja.

Creo.

Una Modernilla sin Calderilla (I). Aventuras de.

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Pues sí. Hablemos de dinero. Sucio y asqueroso dinero.

Me gustaría tener la oportunidad de comprobar si el ser inmensamente rica me hará peor persona. Pero, por ahora, no lo puedo usar de excusa. Sólo me queda echar la culpa al “es que el mundo me hizo así“.

Mientras descubro cómo hacerme rica (legalmente), sin pasar por el matrimonio con un acaudalado octogenario suizo o sin pasar otras sustancias, entre otros planes de dominación mundial, expondré públicamente mis “truquillos” para sobrevivir sin calderilla en la capital.  Que aunque el dinero no lo sea todo, el postureo sí. Y una es muy moderna cuando quiere.

Ahí va, en cómodas pildorillas de sabiduría concentrada (que si se ahorra, se ahorra también en espacio y tiempo).

LA GUÍA DEFINITIVA DE LA MODERNILLA SIN CALDERILLA (Pendiente de patente).

Las coquetas y croquetas a la Coquette

Las coquetas y croquetas a la Coquette

  • Desayunar fuera*

Me encanta desayunar fuera, ¿a quién no? Recientemente, y por pura casualidad, he descubierto un sitio dónde te resulta incluso más rentable ir a desayunar que encender tu propia cafetera (la factura de la luz da tanto miedo que estoy por elegirlo cómo disfraz de Halloween este año). Y este sitio, también da miedo:

¡HACIENDA!
Calle de Guzmán el Bueno, 139
Madrid

Sí. No estoy de broma. Café con leche y una señora tostada con tomate (entera, pues no me dejaron pedir media- igual es porque si pido media ni me cobran-): 1,25€.

No es la cafetería más “cuqui” de Chamberí, y si lo posteas en Instagram posiblemente te baneen de la aplicación. Pero no pidamos olmos a la pera.

Tip: es aconsejable ir antes de las 11, que es cuando los funcionarios toman la cafetería en tropel.

  • Hummus infinito

¿Alguien había oído hablar de la tradición italiana del Apperitivo? Comida buffet de buena calidad por, no sé, 5-6€.. ¿no? Pues yo tampoco. Hasta que alguien me llevó y creó un monstruo.  Buffet suena fatal, lo sé, pero es uno italiano. Y eso lo mejora.

Los camareros son majísimos, me encanta el Hummus que sirven y el salmorejo tiene droga. Seguramente. El local es moderno y viejuno sin pretenderlo y está en pleno Malasaña. ¿Quieren más? Mejor no vayan y dejenmelo todo a mí.

Para cenar de miércoles a domingo, a partir de las 9:30. Tomas tu copa de vino y comes hasta cuando quieras o se acabe (lo que pase primero) por ¡¿5€?! La comida suele ser: hummus, salmorejo, pasta, ensalada, cous-cous, tabulé, y algo más (carne).

No me pagan por esto. Pero podrían.

Va, lo suelto ya: Pepa Tencha.

  • Museos/Exposiciones

Pues sí. Ir a Museos y Exposiciones puede ser una actividad divertida ¡y gratuita!

No todo en Madrid es beber y beber. El 10 % restante del tiempo está bien emplearlo en otra cosa. Además de dormir. Todos los museos tienen un horario gratuito. Como los lunes de 12 a 16 en el Thyssen (nadie dijo que el horario fuese el más idóneo). Sólo hay que mirarlo en sus webs o como yo, en mis 5 guías de Madrid.

Los hay gratuitos, como el Museo ABC (particularmente uno de mis favoritos) o el Tiflológico (que merece la pena, por curioso). Entre otros.

O como las exposiciones temporales de la Fundación del Canal Isabel II, el Espacio Telefónica o la Fundación Mapfre. A los “modernos cOOlturetas”, esta info les debería ya de sonar.

Sólo hay que tener un poquito de interés, poseer unas 7 guías sólo de Madrid, y, además, seguir los muchos-blog que se escriben sobre Madrid y sus millones de actualizaciones (Madridfree, Madridcool, Madriddiferente, lamadrimorena, quéhacerenMadrid, undíadiferenteenMadrid… etc, etc etc)… o me pueden llamar a mí. Y les doy el parte.

El meteorológico también. Pero éste va con tarifa.

  • Las cañas de fin de mes

Y del principio. Y del medio. Y de siempre. Es verdad que hay muchos sitios en Madrid dónde tomar cañas baratas. Pero no dejan de ser franquicias (y como buena Modernuela, reniego de ellas, aunque algún día me vean por allí… yo siempre negaré la mayor) y es “dónde va todo el mundo“. A los modernos de verdad nos encantan los bares-de-toda-la-vida. LO VIEJUNO. Dónde posiblemente generaciones de madrileños tomaron allí sus cañas, y los que aún viven, continuarían yendo a jugar sus partidas de MUS y JULEPE, sino fuera porque ahora sólo hay “viejóvenes” modernos. ¡Tan de los 80! ¡Tan mítico! Castizo sin pretenderlo, sí señor.

Son los sitios que se te quedan marcados, cuyo recuerdo tarda en irse, como el olor a aceite en el pelo y en la ropa cuando vas. Eso también tarda en irse. Cañas a 1,20€ y sandwiches mixtos a 1,50€, bien merecen una ducha.

¿Dónde? Pues dónde va a ser, si parece que no salgo de Malasaña: Palentino

  • Conciertos de Jazz/Blues y ¡pipas!

En una de las bocacalles de Arenal, cerquita de Sol, hay un lugar coquetuelo, escondido, una especie de cueva, no muy grande, pero que esconde un tesoro: conciertos de Blues y Jazz en vivo, ¡y gratis! Los martes-miércoles-jueves. Entre las 10-11pm. Entras, pides algo de beber, te aposentas… Y a disfrutar.

Por si ya fuera poco tanto placer terrenal, acompañan la bebida con pipas. No me miren así, en algunos lugares no ponen nada con la bebida; por no poner, ni buena cara.

Hagan el favor y visiten La Coquette

  • Pajaritas Vintage

Una no puede llamarse Moderna y no vestir cómo tal. ¿Qué cómo visten las Modernas? Pues no lo sé, a mí no me miren.

El caso es que ir a la moda es MUY CARO, hoy en día. Más que nada porque las modas duran tanto como el amor o la batería del móvil. O como todo: que no dura nada. Cuando te puedes comprar los vestidos con estampados de piñas, se llevan los estampados de Flamencos. Tú vas a por la camisa vaquera de turno, y se llevan las de cuadros… y así voy yo. Que no me aclaro.

Luego está lo que voy a llamar como “EL PARADIGMA DE LA ROPA DE SEGUNDA MANO”. Está usada, a veces huele raro. O tiene taras, agujeros y algún descolorido, o descosido… ¡pero vale más dinero que comprarte algo nuevo! (al menos en España).

Señores, seamos sensatos: debería ser más barata. O incluso podrían pagarte una limosna por llevarla puesta. Pues no. Vale cara. Y encima es guay. Es chachi. Es cool. Es moderno vestir como tu abuela. O como tu tío el leñador que no conocía el afeitado.

En toda esta vorágine, yo misma como defensora a ultranza de las PAJARITAS (divinas!) he encontrado un lugar dónde las venden a 5€. Y son simplemente maravillosas. Y extrañas. Ochenteras. Horrendas. ¡Las quiero todas!

Me veo en la tesitura de revelarlo o no, pues cada vez que me cojo un disgusto, se me pasa con una pajarita. No, no como helado (mi madre siempre dice que “estoy mal hecha“; ella lo sabrá, digo yo.)

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Pajarita-pajarraca-pajaruela

Como tampoco es que este blog lo lea mucha gente, aquí va: RETRO CITY

 

Prometo salir de Malasaña en la siguiente entrega de la Guía de la Modernilla sin Calderilla.

¡Lo prometo!

Vivir en el intento. Morir para contarlo.

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MICROPOEMAS 2 (AJO)

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Siempre lloro cuando vuelo

sobre todo cuando espero las maletas.

Es un tiempo tan muerto

que me muero yo de pena

Maletas haciendo cola ordenadamente

Maletas haciendo cola ordenadamente

Me muero yo de pena, también. Y es que lo peor de esperar, es desesperar. ¿Y lo mejor? No, no hay nada mejor. No hay nada bueno. Esperar es como el título de esta entrada: “Vivir en el intento. Morir para contarlo.”

Me muero yo de pena, de las esperas.

Hace poco pasé unas horas en un aeropuerto. Y pensé mucho sobre el verbo “esperar” . El verbo “desesperar“, ése, que es el hermano bastardo y feo, no como John Nieve -que es muy guapo-, ÉSE no hacía falta pensarlo, él mismo viene a abrumarte, a apalearte y recordarte que la paciencia es un buen don: para quien lo tiene. Que no es mi caso.

La clave para todos los planes es tener más paciencia que suerte. Pues yo no tengo ni de lo uno, ni de lo otro. Pero planes, sí, de eso tengo bastante (¿quieren unos pocos?).

Nos pasamos la vida esperando.

Y digo yo: esperando, sí, pero esperando ¿QUÉ? 

16:30.p.m. Me dejan en el aeropuerto. Sola (que no desvalida, EH). Cascos y música. Ver gente pasar. Inventarme sus historias que se cruzan con mi existencia. ¿A dónde irán? ¿Vuelven? ¿Perderán su vuelo?

Esperando el metro. El amor. Una buena oportunidad laboral. Esperando que nos crezca el pelo. Que aparezcan las llaves. Que toque la lotería. Esperando la llamada del ahorro. Esperando la pizza. “Te espero en la calle y a ver si eso me lo repites a la cara”. Esperando la colada. Esperando año nuevo. Los 9 meses de espera. La desesperación de los servicios técnicos de atención telefónica.

18:15.p.m. Me duele mucho la cabeza. Décimas de fiebre. Genial. Ya puedo facturar mi maleta. Mostrador 1. Llego y hay cola. Espero. A ver, qué remedio.

Esperar mesa en el restaurante de moda. La fecha de estreno de esa obra de teatro. La cola para comprar las entradas del cine. El iPhone 15. Esperando el día de mañana. Esperando olvidar. Olvidar esperando. Esperar que pase este dolor de cabeza. O la tormenta. Esperar a que pase esa vecina tan tremenda. O ese vecino tan tremendo (no seamos sexistas).

19:00.p.m.Ya he pasado todos los controles. Todo correcto. No he sido declarada terrorista, ni escapista ni delincuente. Compruebo puerta de embarque. Me tomo un café.

Esperar la nueva temporada. El paquete que no llega. Desesperar. Paciencia. Esperar. Impaciencia. Sístole. Diástole. Pico y pala. Cal y arena. Que el amor nos pille en la cama y no en los aeropuertos. Esperar… ¿pero el qué? Esperar… ¿pero a quién?

20:00. p.m. Comenzamos a embarcar. Se hace eterno. Más décimas de fiebre. La cabeza me va a estallar. ¡Por Dios, apaguen el mundo que yo me retiro! Hacen facturar OBLIGATORIAMENTE las maletas de mano a todos menos a mí… ¡JA!

Esperando la victoria de tu equipo. La sala de espera. Espérame. Esperar de pie. Espera sentado. “No me esperes levantada, mamá”. El Esperanto. La espera del Juicio Final.  Espera-nza Aguirre. Cuando menos te lo esperas. Entrar en Lista de Espera. Es-pera no es kiwi.

20:30.p.m. Por fin despegamos. 20 minutos de retraso-aunque llegamos a Barajas con 10 minutos de adelanto. No entiendo nada, Ryanair viaja en el tiempo, más que vuela. Luego me aclaran que es que ellos siempre aumentan 30 minutos sus estimaciones de vuelo para parecer que siempre llegan antes: LISTOS ELLOS. Mi asiento es de pasillo. Cascos. Ojos cerrados. La cabeza ya es una olla a presión. Frío, calor, ya no sé qué tengo. Bueno, sí, tengo ganas de estar en mi camita y de que mi mamá me mime, que tengo fiebre. Pero no. 

La mayoría de la gente se pasa su vida esperando. Esperando el momento oportuno o un golpe de suerte. Pero si algo he aprendido yo, es que nunca hay un momento perfecto para nada y que la suerte es mejor que salgas a buscarla tú mismo: Deberías salir a hacerle cosquillas a la suerte si quieres tenerla”  Irene X

No hay que esperar. Pero sí hay que saber tener paciencia. Y en esta es la parte en la que suelo suspender. Y me toca presentarme en ¿Septiembre ya no existe?.. en siguiente convocatoria, vamos.

Aprender a tener paciencia, válgame Dios, es desesperante. ¿Cuánto falta para llegar lejos?

00:05 a.m. Aterrizamos en Barajas. Soy una zombie. No he podido dormir en todo el vuelo y si me acercan un huevo puede que se fría en mi piel de lo caliente que estoy. Delirios febriles: me siento una infectada a punto de propagar una hecatombe mundial (molaría, eh? ser la paciente cero o el foco). Todos a esperar las maletas. Mis ganas de llorar aumentan. Tardan media hora (cuando se utiliza la expresión “media hora de reloj” ¿es que hay otro tipo de horas? ¿Media hora de pan? ¿Media hora de silla?) en aparecer las maletas. Aún no me he convertido en zombie ni en infectada, pero mi aspecto debe ser muy parecido.

 Las esperas desesperan. La paciencia es una carrera de fondo.

1:50 a.m. Por fin llego a casa. Hago ruiditos como de anciana octogenaria. Y medio renqueante y quejicosa me voy a la cama. Mañana me ocuparé de deshacer las maletas. Tomo un antipirético antes. Que más de 8 horas de fiebre pueden afectar a cualquiera. Yo aún me busco daños cerebrales. 

Los mañana los carga el diablo. Los hoy son lo que tenemos. No esperes a un buen momento: crea el momento. Que al final cansa más no moverse de un sitio,

que hacer una maratón.

Sé paciente. Sé impaciente.

Y sobre todo: relájate y disfruta.

Nos pasamos la vida esperando.

Y digo yo: esperando, sí, pero esperando ¿QUÉ? 

Aeropuerto "Los Rodeos"

Aeropuerto “Los Rodeos”, dónde no se dicen las cosas claras.

(MI) Sumisión a la cafeína

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Me podrían llamar Miss Cafeína

pero ya es un grupo.

Podría dejar estas adicciones

pero no quiero

Me levanto y mi primer pensamiento es de café;

el siguiente ya te pertenece.

Pero con el primer sorbo te trago y te olvido.

Son las 11.

Dos cafés y tú aún no me llamas.

Sigo con mi rutina de ignorarte secretamente.

Podría curarme

Podría dejar de beber tanto café

de ponerme nerviosa por todo y por nada

Debería

pero no le debo nada a nadie.

Y no quiero.

En estos tiempos verbales condicionales

elijo la peor parte.

Debería…

pero no quiero.

Las 4.

Tercera taza, más pequeña aún

y más grande tu ausencia.

Me gustaría invitarte a mi tarde

pero ya no debo tomar más cafeína.

Que si esta noche tengo insomnio, 

que sea de ganas

Y no más de oscura bebida.

Que si me dan a elegir, 

me quedo con la adicción.

¿A ti o a la cafeína?

Debería dejar de tomar tanto café.

Debería.

Pero no quiero.

Mims Cafeína

Mims Cafeína

CAFÉ. FÉ.

Una de CA(L) y otra de FÉ.

Correr es de Cobardes

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Eso dicen: “Correr es de cobardes“. Y yo digo: depende de la dirección que tomes.

Puedes correr huyendo o correr enfrentándote. Suelo elegir la segunda opción, básicamente, porque como saben ustedes, me desoriento fácilmente y soy de las que se pierden. Si hubiese una invasión zombie es obvio que correría hacia ellos. Una es así, qué le vamos a hacer.

Hablemos de hoy. Del día en que decidí que iba a correr mi primera carrera “10k”. No es que me haya levantado más cuerda o loca (según se mire) que de costumbre, ni siquiera me lo había planteado nunca… ¿para qué? Si yo NO SOY RUNNER (parecen ustedes una secta). De hecho, suelo huir de las modas (ay! “lo mainstream“). Y el running (antes conocido como “footing”, ¿se acuerdan?), asumámoslo: es una moda. Muy sana, sí. Pero una moda, al fin y al cabo.

Dispongo de un mes para prepararme. Lo he decidido sobre las 11 de la mañana. Y ya tengo unos 1000 consejos, 4 followers más en Twitter, 3 apps y 2 programas de entrenamiento (“entreno” es como más cool, eh¿?).  No me asusta, de hecho, ya corro la mitad sin problema y es que una ya está en forma. Pero, ay, los retos, ¡son poderosos!

Ha sido muy divertido introducirme en el mundillo y recibir 3 cursillos intensivos en un par de horas. Entender por qué los runners disfrutan compartiendo sus marcas, metas y tiempos. Me recuerda a las amigas que tienen hijos, que una vez preguntas, ya sólo se habla de percentiles, pesos y medidas de bebés.

¿Cómo sabes que alguien es un runner? ¡Pues lo mismo que quién practica Crossfit! Ellos ya se encargan de decírtelo, no te preocupes. Es como pertenecer a un club selecto. Les encanta. Y bueno, para modas los triatlones. Tras la gran fiebre del pádel, ahora todo el mundo participa en un triatlón (que, oigan, me parece mejor opción que la de introducirse en el mundo de las drogas).

Motivaciones. Creo que la motivación, en todo, es más que importante, es primordial. Imagino que para pasar del sofá a una media maratón se necesita una razón importante… o no. Moda, salud, adicción, reto personal, perder peso, ligar, poder usar las apps, huir, estar en forma, escapar de una horda de zombies (matizo: si corren son infectados, no zombies. Seamos puristas), llevar unas zapatillas de colores fosforitos y formas imposibles, lucir un culo bonito, porque es gratis, porque sí, porque todo el mundo lo hace…Por lo que sea. He analizado las mías, por supuesto. Y básicamente, no es ninguna de las anteriores- que sea gratis, ayuda, no lo negaré. No quiero ser una runner, huyo de las modas y ya tengo un culo estupendo (marketing positivo de uno mismo ¡siempre!). Yo corro por una razón mundana a más no poder: porque el boxeo, el Body Combat y toda la retahíla de Body-no-se-qué me están esculpiendo un cuerpo demasiado “poderoso” (seamos eufemistas). Necesito, quiero y deseo perder tono muscular o acabaré, no sé, pareciendo la hija de Van Damme. Ayer corrí para perder músculo. Hoy al menos tengo un reto: doblar mi distancia en un mes sin tirar los higadillos por la boca.

Mi otra motivación, la verdadera, es mucho más poderosa:

Deshojando margaritas

Deshojando margaritas

Y no, no voy a dejar de practicar Body Combat. Echo mucho de menos golpear un saco de boxeo. No saben ustedes la de terapia que me ha ahorrado. Y la de caras qué he puesto al saco. También soy una convertida del Tai Chi y el Yoga. Correr va a ser un añadido.

Y es que yo soy muy de todo y de mucho. Y a la vez. Y a lo loco.

Para qué nos vamos a andar con tonterías.

Corro, sí, pero no tengo prisa por llegar a ninguna parte. Corro, sí, pero no huyo de nada.

Hoy es el día que decidí que iba a correr mi primera carrera de 10k. Puede parecer banal, y si saben leer entre líneas notarán que no hablo sólo de correr. Hablo de retos. Hablo de retarme. Hablo de muchas cosas.  Cosas que no cuento.

Hoy es el día que decidí que iba a correr 10k. Correr es de cobardes, dicen, depende de la dirección que tomes, matizo.

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